Crítica: UNA ESPECIE DE FAMILIA

El argentino Diego Lerman (Refugiado, La mirada invisible) se vio premiado en el pasado Festival de San Sebastián con el galardón al Mejor Guión por esta cinta sobre la fuerza y voluntad de una mujer por ser madre que mantiene el tono de sus obras anteriores, ofreciendo un periplo dramático siempre enmarcado desde su protagonista quizás algo forzada en algún momento pero loable y sufrido gracias a la magnífica composición de Bárbara Lennie.

Una doctora de clase media de Buenos Aires recibe la llamada de que debe ir inmediatamente al norte rural del país argentino porque la mujer a la que alquiló el vientre está a punto de nacer. Tras el parto, la protagonista Malena se verá chantajeada por algunos de los familiares de la madre biológica y deberá enfrentarse a las complicaciones legales y morales a las que se enfrenta, poniendo a prueba sus límites y su moral sobre su deseo de ser madre.

Sacando a relucir con naturalidad su acento argentino paterno, Bárbara Lennie es la gran virtud de una cinta demasiado forzada en algunos momentos pero sostenido gracias a la mirada y la entrega de la actriz; componiendo a un personaje protagonista magníficamente dibujado y matizado al que Lennie sabe aportar la suficiente profundidad emocional y psicológica. Un periplo sobre la maternidad que aunque exponga los problemas de una burocracia y moral conservadora no busca ser panfletaría al engancharse en todo el tiempo en el digno periplo de una mujer de herido pasado por cumplir su deseo de ser madre.

☆☆☆ (6/10)