‘Dark’ : entre el dónde y el cuándo

Que se es demasiado bueno para este mundo es radicalmente inconcebible, también es imposible asumir que los buenos no siempre ganarán. Es justo en estas preguntas abiertas donde reside la oscuridad, la más absoluta de las oscuridades, y es lo que

nos plantea la serie alemana Dark (2017-Actualidad, Netflix).

Tic, tac. Tic, tac

Las agujas del reloj insisten en su martilleo constante,aunque nunca sabemos si el círculo que completan es el convencional, u otro diferente. Y no hay razón aparente para explicar los gustos estéticos, en este caso los gustos seriéfilos. Allí donde haya una serie de televisión con lluvia incesante, paisajes boscosos y cielos grises, me encontraréis husmeando. Todavía recuerdo la atracción magnética que sentía por The Killing (2011, Netflix).  Dark cumple los requisitos de las series de su género, en realidad, sobrepasa el misterio, la intriga, las dudas. Es en su oscuridad, que se hace presente desde su propio nombre, donde concentra la magia. La oscuridad en Dark tiene una cualidad diferente, una oscuridad más profunda, más lenta, aunque esa aparente lentitud de su primer capítulo se va disipando según avanzan los capítulos hasta convertirse en una trama trepidante.

 

killedbytrend dark

Nada de obviedades, ni banalidades habitan en esta oscuridad trascendente y pegajosa. La primera temporada es un aperitivo delicioso en cuanto a dudas razonables; en la segunda las dudas se van haciendo preguntas grandes, inmensas, tan inmensas como las que siempre han estado atosigando a los seres humanos desde el principio. El hoy, el mañana, el ayer. El presente, el futuro, el pasado. Y, ¿qué pasaría si el futuro estuviese contenido en el pasado?. El tiempo, el lugar, lo evitable, lo inevitable, el destino. Esa hebra común que conecta nuestras vidas que lo teje todo es de lo que va Dark.

Tengo la sensación en los últimos capítulos de estar leyendo continuamente a la filósofa 

Marina Garcés, en su libro Un mundo en común (Ediciones Bellaterra, 2013) escribe:

Más allá de la dualidad unión/separación, los cuerpos se continúan. No sólo porque se reproducen, sino porque son finitos. Donde no llega mi mano, llega la de otro. Lo que no sabe mi cerebro, lo sabe el de otro. Lo que no veo a mi espalda alguien lo percibe desde otro ángulo… La finitud como condición no de la separación, sino de la continuación es la base para otra concepción del nosotros, basada en la alianza y la solidaridad  de los cuerpos singulares, sus lenguajes y sus mentes.

Es justo de esa continuidad de la que habla Garcés, la que hace tan interesante Dark.

Si fuera vosotros iría corriendo a abrir vuestros dispositivos para ver, para preguntaros, para saber o quizá nunca saber responder a las grandes preguntas que plantea la serie. E
insisto avanzad del primer capítulo, no os arrepentiréis. También suma y mucho, la magnífica banda sonora que acompaña cada capítulo, a mí esta canción de Teho Teardo y Blixa Bargeld  A quiet life , me tiene mucho más en bucle de lo habitual.

Dark: todo está en el futuro, o no.