Demasiadas asignaturas pendientes

El presidente del Gobierno español –en funciones mientras escribo este artículo–, Pedro Sánchez, hacía el 6 de noviembre pasado un tuit en su cuenta de Twitter en el que condenaba las amenazas sufridas por seis periodistas catalanes en unos pasquines aparecidos en algunas calles de Barcelona. Decía Sánchez que «La libertad de información es un derecho fundamental, un pilar básico e irrenunciable de la democracia que debe ser respetado y garantizado». Ningún argumento para contradecirle más allá de recordarle la de oportunidades que ha tenido desde su cargo para impulsar medidas para garantizar este derecho a la información. Yo mismo le respondía con otro tuit donde le decía que «Si tanto respeta la libertad de informació, por qué ese decreto liberticida de la libertad en internet que ha aprobado su Gobierno? O que la Policia sacuda a periodistas por querer informar de lo que pasa en las calles. O estar a la cola Europa por no regular el derecho a la información».

Ya sabéis que en Twitter la limitación de espacios hace que los mensajes sean casi telegráficos. Y este blog es para intentar explicarlo mejor. Quién lo sigue sabe las diversas cuestiones que desde varios ámbitos profesionales se han planteado para mejorar el respeto del derecho a la información en Catalunya y en España. En los últimos días, las últimas semanas, profesionales de la información han sido víctimas de agresiones de todo tipo, principalmente hechas por los cuerpos de seguridad, tanto los Mossos d’Esquadra, como la Policía Nacional. Lo hemos denunciado y hemos protestado en la calle por estas situaciones. Han sido víctimas de la violencia periodistas de todo tipo de medios y tanto desde el Sindicat de Periodistes de Catalunya / Sindicat de Professionals de la Comunicació (SPC) cómo desde otras organizaciones del sector lo hemos denunciado.

Sectarismo de los medios ante la violencia
No me quiero referir al tuit de Pedro Sánchez para entrar en el debate electoral. A estas alturas seguramente todo el pescado está vendido y todo el mundo ya sabe qué hará este domingo. Simplemente lo he utilizado como punto de partida para contextualizar las cosas que han pasado últimamente en el mundo del periodismo. En primer lugar, el sectarismo de muchos medios de comunicación a la hora de informar de los ataques de que han sido objete los y las profesionales de la información. Mientras casi todas las agresiones y amenazas han sido rechazadas y criticadas por la mayoría de las organizaciones periodísticas, no ha pasado lo mismo con los medios de comunicación. La mayoría se han limitado a informar, denunciar y protestar sólo contra las acciones de que han sido objeto profesionales de su empresa o grupo de comunicación o, como mucho, los de su trinchera ideológica. Y esto ha pasado con públicos y privados.

El martes 22 de octubre, varias organizaciones periodísticas convocaron una protesta en la plaza Cataluña de Barcelona contra las agresiones de que varios periodistas habían sido objeto en los días anteriores, en las movilizaciones a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Procés. El SPC éramos una de estas entidades –las otras eran la UPIFC, el Grup Barnils y el Col·legi de Periodistes de Catalunya– y a media mañana me telefoneó una periodista de La Sexta, del programa Todo se mentira, que quería saber si la concentración «era contra los radicales». Le expliqué que no, que era contra todas las agresiones «vengan de donde vengan y sean quienes sean las personas afectadas«, que es ya la letanía que la mayoría de las organizaciones hemos adoptado. Salvo error u omisión, por la tarde ya no los vi. Quería dejar claro que no queríamos que pasara como días atrás, que un plante de periodistas en el Parlament de Catalunya contra las agresiones a profesionales de la información fue convertido por algunas televisiones privadas en una protesta «contra las presiones de los políticos independentistas a los periodistas». Una manipulación burda en extremo. El plante era para lo que era.

Como tener una profesión más fuerte
Explico todo esto para dejar claro que en materia de derecho a la información todavía hay demasiadas asignaturas pendientes. Tantas que España –y también Cataluña hasta que no desarrolle legislativamente el artículo 52 del Estatuto– están a la cola de Europa en esta cuestión. Para poder ser más fuertes para poder luchar mejor en defensa del derecho a la información de la ciudadanía y para conseguir unas condiciones de trabajo laborales y profesionales dignas desde el SPC hemos impulsado una campaña de micromecenazgo para poder llevar a cabo varios proyectos que tenemos planteados con este objetivo. En esta web encontraréis toda la información.

Estamos a punto de superar la primera fase e iniciar la segunda. Si no os gusta la información que recibís, colaborad con el SPC en esta iniciativa a través de la plataforma Goteo porque implementar los proyectos que tiene el sindicato nos beneficia a todos y todas. Es una campaña abierta al conjunto de la profesión –la que está afiliada al sindicato y la que no– y a la ciudadanía, verdadera destinataria del trabajo de los y las periodistas y que tiene que exigir que le sea respetado su derecho a una información libre e independiente.

Premio Nacional de Comunicación
Cierro este artículo con la satisfacción de saber que los amigos de Crític han sido galardonados por la Generalitat con el premio Nacional de Comunicación. Ya les expresé mi enhorabuena. Y para hacerlo les envié este escrito que han tenido la amabilidad de publicar en el cual hablo de algunas de las cuestiones a las que me he referido en este texto.