Eurovisión

A pocos días del festival europeo de música, los representantes de España en Eurovisión es un tema que ha inundado las redes.

Comencemos con un poco de contexto. Hace poco fue Sant Jordi, día en el que según la tradición catalana se regala una rosa y un libro, por lo que eso fue lo que hizo Alfred. Subió un vídeo a su Instagram en el que se veía como se lo regalaba a Amaia. Hasta aquí todo bien. El problema viene con el libro, que se titula “España de mierda”, escrito por Albert Pla, y a partir de ahí se lió. Pero repito, que el problema es que el libro SE TITULA “España de mierda”. La sinopsis del libro es la siguiente:

Raúl Gadea, un joven cantante uruguayo, y Tito, su representante y máximo exponente del Madrid de Lavapiés, se embarcan en una gira de conciertos por varias ciudades españolas.
En su periplo quijotesco, un viaje iniciático y rocanrolero no exento de crítica salvaje, vivirán episodios tan surrealistas como epifánicos, dotados de lírica y realismo cruel. Las aventuras y desventuras de Raúl y Tito reflejan el espíritu de nuestro tiempo, el desconcierto del individuo ante un paisaje cambiante sin rumbo fijo, y dan fe del sabio, fresco y original estilo narrativo del autor: directo, lúcido, cómico-visceral, sensible, preciosista, tierno, cabrón.

Como se puede leer en el texto anterior (por si da pereza leerse el libro entero), en ningún momento se mete con España con tanto odio como el que se dice por ahí. Probablemente sea cierto que no es muy adecuado, pero cada uno llama a su libro como quiere, faltaría más. Las críticas y el humor están y deben estar presentes en cualquier sociedad, pues es la única forma de tener verdadera libertad de expresión y de expresar el pueblo aquellas cosas con las que no están de acuerdo, y de esa manera mejorar. ¿De verdad es tan grave? ¿Es un crimen regalar un libro? Lo que está más que demostrado es que precisamente lo que falta son horas de lectura en la población. Personas opinando por opinar y haciendo daño porque sí a dos chicos jóvenes que solo desprenden ilusión. Pero ya se sabe, las redes sociales y el linchamiento anónimo.

Si la libertad de expresión y el derecho de cada uno a leer lo que quiera no es suficiente motivo para no meterse con estas dos personas, prosigamos. Cuando se va a dar la opinión de algo es mejor informarse antes, sino se corre el riesgo de quedar como un tonto o de quedarse sin argumentos para defender una postura. No voy a decir que las personas que se meten con estos dos chicos deberían conocerles antes de hablar, porque eso es prácticamente imposible, pero si que deberían mirar lo que han demostrado desde el principio.

Amaia ha demostrado que la naturalidad siempre gana, que siempre es la mejor cara. Ha recordado a muchas personas que lo importante es ser, y no aparentar (un gran problema en esta sociedad), que no hablar de ciertas cosas por pudor no hace mejor a nadie, y que hay que ser consecuente con lo que se piensa. De hecho, en su paso por la academia, tuvo algunos días duros por eso mismo, porque se daba cuenta de incoherencias que cometía en su día a día, y eso si que es ser mejor persona. Ser consciente de que uno mismo no está actuando conforme a sus principios, es muy difícil y requiere mucha autocrítica y humildad. Muy pocas personas dicen lo que de verdad piensan, sin embargo Amaia no puede evitarlo, y eso es una gran cualidad. Además de decir cosas que en la televisión pública seguro que tenían casi prohibido. Por otro lado, en un momento en el que la mitad del país odia a un sector del mismo, ha demostrado como en realidad muchos jóvenes no tienen ese prejuicio. Comenzó una relación con un catalán, del que ha aprendido algunas palabras de su idioma y del que ha aprendido música de su región. ¿Desde cuándo es malo aprender? ¿De verdad es mala persona por dar visibilidad a la gran variedad cultural que hay en España?

En cuanto a Alfred, solo por el apoyo que ha dado a grandes causas y que son los verdaderos problemas del mundo, merece más respeto del que ha recibido. Tanto dentro del concurso los primeros días, sin saber que iba a hacerse tan famoso ni que iba a tener tanta repercusión, como al salir de la academia. ¿Cuántos tuiteros hay sentados en sus sofás que no mueven ni un dedo por su vecino de al lado? Desde el principio se le ha achacado ser catalán… ¿Cómo puede ser algo malo haber nacido en X sitio? Eso no es malo ni bueno, ni hace a nadie mejor ni peor. Durante todo este tiempo ha sido un claro defensor del feminismo, tan necesario en estos tiempos como bien se ha demostrado estos últimos días. Pero no lo ha sido para ganar fans ni mucho menos. Sino que llevaba cosas que lo representaba para recordarse que él comete acciones machistas involuntarias como forma de intentar mejorar y evitarlas, como bien explicó, evitando así quitarle importancia al propio movimiento o sentimiento de las mujeres.

Precisamente lo que han hecho estas dos personas ha sido representar a una gran parte de la juventud quiere librarse de cargas del pasado, que valora la integridad y que ve a todos como iguales. Han llegado libres de prejuicios y han demostrado el éxito de ser uno mismo. Verlos hace disfrutar porque transmiten autenticidad y que ellos mismos también lo disfrutan. Yo creo que eso es una buena imagen. Creo que nos representa a muchos. Mi gran duda es: ¿cómo puede la gente meterse con ellos pero que si se sientan representados por personas que les roban o por personas que denigran a todas las mujeres en los juzgados? Hay cosas más importantes y más graves que el título de un libro, así que en vez de perder el tiempo, mejor ver y aprender, que Alfred y Amaia tienen mucho que enseñar. Mejor dejarse contagiar del buen rollo. Y mejor mirarse el ombligo, o mirarse en el espejo, y ver aquello que igual no está tan bien en cada uno. Se vive mejor apreciando las cosas buenas que buscando todo lo malo, magnificándolo y criticándolo durante horas.

¡Mucha suerte, vais a enamorar a toda Europa!

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– M.