Google, Facebook, Twitter te acompañan en tu cumpleaños

¿Cómo eran los cumpleaños antes de las redes sociales y el chat? Recibías muchas más llamadas telefónicas, este 21 de abril es mi onomástico número 45 y habré respondido menos de una decena de felicitaciones telefónicas. Pero, montones (fácil más de cien saludos) por Facebook. Amigos de barrio, colegio, universidad, compañeros de luchas gremiales, amistades nuevas que he conocido en los últimos años, también de épocas parroquiales y claro generosos seguidores y lectores del blog y de la fanpage.

Antes de imbuirme en el mundo de las redes sociales, hace unos tres años, era un crítico de las relaciones virtuales y electrónicas, un fiero defensor del trato “cara a cara” y del contacto humano. Pero, la vida enseña, y si uno quiere aprender logra crecer. A cocachos aprendí las bondades de la tecnología, y sobretodo a no ser una isla. En mi caso particular no se trata ni se tratará de prescindir de la comunicación tradicional, pero cerrarse a las redes sociales es, hoy, aislarse del mundo.

Vamos, es simpático recibir los saludos de tus amigos del colegio treinta años después de dejar de verlos, o de tus camaradas de las aulas universitarias. En el trabajo y tu entorno social quedas como un patán si no te tomaste un minuto para felicitar por su cumpleaños a un compañero. Puedes desgañitarte en explicaciones existencialistas sobre la importancia del contacto humano y los horrores (hoy, muy promocionados tras las violaciones de intimidad) de Facebook, Twitter y compañía, pero igual quedas como un antipático.

Este año, recibí además las felicitaciones de Facebook, de Twitter, de Instagram no (pues no tengo cuenta), un festivo doodle de Google que me llamó novedosamente la atención. Me puse a pensar en todos aquellos que no tienen mayores seguidores, ni amigos, pues hay casos así que no son motivo broma. Esa felicitación automática del Internet puede marcar una diferencia.

Gracias a los que se acordaron de mi…

Manuel Salazar