La Gran Guerra del Futuro

Quizás tengo una visión fantasiosa y un poco ingenua de la realidad, me apasionan las películas futuristas, de guerra, los nuevos inventos, los viajes al futuro… Pero siempre hay un tema que abunda en las películas futuristas; el futuro está muy lejos de ser el lugar cómodo y feliz como el que nos imaginamos, tanto trabajamos y esperamos que sea. Al contrario, es un mundo en crisis, con guerras, contaminación y paradójicamente también abunda la incomunicación, algo así como un mundo apocalíptico.

Tomando en cuenta el legado que nos dejó el profesor Stephen Hawking en una de sus predicciones acerca del futuro en relación a la inteligencia artificial era su inquietud acerca de que si las máquinas pudieran tomar el control e incluso superar la raza humana.

El futuro también puede estar basado en la incomunicación, pero ¿Cómo? En mi hipótesis, y tengo que aclarar que no se mucho sobre el tema, este exceso de comunicación que hoy en día, puede ser muy incipiente puede terminar en algo similar al control de la mente, y hoy no estamos muy lejos de eso, lo que vemos está controlado, las noticias también; siempre tenemos un punto de vista y nos muestran lo que conviene, cuando no hay noticias se puede inventar o exagerar algún acontecimiento que no lo vale tanto (especialmente durante el verano), para que luego sea tapado por algo más trascendente y esa noticia pasatista termina quedando en la historia, sin saber si se resolvio o que pasó.  

Volviendo al tema, al futuro, a este inestable tema que lo podemos ver en diferentes películas y algunas series. Claramente imagino un mundo derrotado por la tecnología, un mundo “roto”, destruido, un mundo sin sentimientos, sin pensamiento. ¿Las maquinas serán tan avanzadas que podrán hacerlo por nosotros? ¿Todo estará manejada por ellas?

No puedo dejar de retomar a dos clásicos de la literatura, Un Mundo Feliz de Huxley y 1984 de Geroge Orwell. Estos dos libros, por si no los leyeron voy a hablar muy por arriba; para mi es una lectura obligatoria, como el Martín Fierro (que me resultó un poco denso para leerlo a los 7 años) o El Principito, que alguna vez en la vida lo leímos. En estas dos novelas, de las que no me quiero explayar demasiado porque en algún momento me gustaría hacer un posteo hablando de ellas, en forma muy resumida, se toma que lo que temía Orwell era que lo que más miedo nos genera nos termine arruinando, especialmente la privación de la información. En cambio, Huxley, temía que lo que más nos gusta y nos apasiona nos termine arruinando, como el exceso de información que podría generar que la sociedad sea totalmente pasiva y carente de sentimientos.

Todo esto podria generar tal revuelo y caos, y no lo veo tan lejos. Internet nos muestra lo que querremos, las noticias nos muestran lo que ellos quieren, o más bien lo que la sociedad quiere. ¿Cómo sabemos si lo que creemos que está pasando es verdad? ¿Cómo podemos estar seguros que no vivimos en alguna puesta en escena y afuera hay “otro mundo”?.

Aunque, por otro lado no niego que imagino un futuro en ruinas, un futuro en donde la incomunicación tuvo que ser de manera consciente y ¿Por qué? ¿No es realista pensar que el comienzo de una tercera guerra mundial sea por un ataque cibernético, o un virus a gran escala que deja a todos incomunicados, o incluso un ataque de las futuras máquinas inteligentes que son tan inteligentes como para intentar destruir la humanidad?

Concluyendo, el resultado sería el mismo. El mismo de esas películas, de muchos libros. Un futuro en el cual abunda el caos y los humanos viven como primitivos, incomunicados… Y ni hablar si también tomamos en cuenta el factor del cambio climático.