¿Qué pasa si duermes con tú móvil (celular) cerca del cuerpo?

Ésta pregunta todavía hoy en día sigue causando dudas entre la población mundial y es que, desde el invento del teléfono móvil por allá por el 3 de Abril de 1973, cuando Martín Cooper directivo de Motorola realizó la primera llamada desde un teléfono móvil del proyecto DynaTAC 8000X desde una calle de Nueva York. El aparato pesaba casi 1 kilo y costaba aproximadamente unos us$3,700,00. El coste de la conexión era de 24 a 40 centavos por minuto. Y pagaban tanto quien llamaba como quien recibía la llamada.

Por otro lado, está Leonid Ivanovich Kupriyanovich. Un inventor comunista ruso que era un famoso ingeniero, conocido por sus inventos en el área de comunicación. En 1955, publicó en una revista científica para amantes de la radio, una descripción de su aparato walkie-talkie, capaz de hacer conexiones de hasta 1,5 km de distancia. Pesaba cerca de 1,2 kilos y funcionaba con dos tubos de vacío. Y en 1957 presentó el LK-1, un teléfono móvil que usaba ondas de radio, tenía un alcance de 20 a 30 km de distancia y una batería que duraba de 20 a 30 horas. El dispositivo manual pesaba cerca de 3 kilos y dependía de una estación. Según Leonid Ivanovich, la estación podía servir a varios clientes a la vez. El inventor soviético patentó su teléfono móvil en 1957 (Certificado Nº115494, 1.11.1957).

Pero bueno, ya si quieren me avisan y hablamos de la creación/origen del celular y les muestro todas las imágenes y documentos que tengo sobre el tema para que puedas sacar tus propias conclusiones.

Para NO extenderme mucho hablando de la historia de los teléfonos móviles voy a ir al grano directamente y te diré que la respuesta a la pregunta: – ¿Qué pasa si duermo con mí móvil (celular) cerca del cuerpo? -NADA.

Pero, como sé que no te quedarás tranquilo o que tienes un amigo, un primo o un amigo de un primo, que conoce a un tipo que es informático o Ingeniero en electrónica y te ha dicho que sí, te daré los datos y estudios para que tú llegues a la conclusión correcta.  ¡Vamos allá!

Según diferentes estudios realizados por le Organización Mundial de la Salud (WHO) por sus siglas en Inglés, y en respuesta directa a la pregunta: ¿Cuáles son los riesgos sanitarios asociados a los teléfonos móviles y sus estaciones bases? Realizados en la sección “Preguntas y respuestas en línea” el 20 de septiembre de 2013.

Y menciono la OMS por mencionar una entidad que hasta antes de la pandemia tenía una buena reputación, pero dicha reputación se ha visto muy mermada y/o dañada por su forma de gestionar el tema Covid-19 y sus posibles encubrimientos de información y datos. Dicho esto, seguimos.

La Respuesta de la OMS fue la siguiente:

La exposición a los campos de radiofrecuencia (RF) emitidos por los teléfonos móviles suele ser más de 1000 veces superior a la de los campos emitidos por las estaciones base, y hay más probabilidades de que cualquier efecto adverso se deba a los aparatos, por lo que las investigaciones se han referido casi exclusivamente a los posibles efectos de la exposición a los teléfonos móviles.

La investigación se ha centrado en las siguientes esferas:

  • Cáncer
  • Otros efectos en la salud
  • Interferencia electromagnética
  • Accidentes de tránsito.

Conclusiones:

Aunque no se ha determinado que el riesgo de tumores cerebrales aumente con el empleo de los teléfonos móviles, el creciente uso de esos aparatos y la ausencia de datos relativos a su uso durante períodos superiores a 15 años justifican que se realicen nuevas investigaciones sobre la utilización de los móviles y el riesgo de cáncer del cerebro. En particular, dada la reciente popularidad del teléfono móvil entre los más jóvenes y, por tanto, de una probable exposición más larga durante la vida, la OMS ha promovido nuevas investigaciones sobre ese grupo de población y está evaluando ahora el impacto sanitario de los campos de RF respecto de todos los criterios de valoración estudiados.

Ahora bien, esto es lo que sí se sabe sin lugar a dudas y es la razón de mi respuesta:

Los móviles se comunican entre sí emitiendo ondas de radio a través de una red de antenas fijas denominadas «estaciones base». Las ondas de radiofrecuencia son campos electromagnéticos, pero, a diferencia de las radiaciones ionizantes, como los rayos X o gamma, no pueden escindir (dividir algo material o inmaterial en dos o más partes) los enlaces químicos ni causar ionización en el cuerpo humano.

Niveles de exposición

Los teléfonos móviles son transmisores de radiofrecuencias de baja potencia, pues funcionan en un intervalo de frecuencias de entre 450 y 2700 MHz y tienen un pico de potencia que va de 0,1 a 2 vatios. El aparato sólo transmite energía cuando está encendido y en modo normal.  (En modo avión, por ejemplo, no transmite). La potencia (y por lo tanto la exposición del usuario a las radiofrecuencias) desciende rápidamente al aumentar la distancia con el dispositivo. Una persona que utiliza el teléfono móvil a una distancia de entre 30 y 40 centímetros de su cuerpo – por ejemplo, al escribir mensajes de texto, navegar por Internet o cuando se utiliza un dispositivo «manos libres» – estará mucho menos expuesta a campos de radiofrecuencia que quienes lo utilizan acercando el aparato a su cabeza.

Entonces, ¿Tienen los móviles efectos en la salud?

En los dos últimos decenios se ha realizado un gran número de estudios para determinar si los teléfonos móviles pueden plantear riesgos para la salud. Hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud.

Efectos a corto plazo.

La principal consecuencia de la interacción entre la energía radioeléctrica y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos. En el caso de las frecuencias utilizadas por los teléfonos móviles, la mayor parte de la energía es absorbida por la piel y otros tejidos superficiales, de modo que el aumento de temperatura en el cerebro o en otros órganos del cuerpo es insignificante.

En varios estudios se han investigado los efectos de los campos de radiofrecuencia en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial en voluntarios. Hasta la fecha, esos estudios parecen indicar que NO hay pruebas fehacientes de que la exposición a campos de radiofrecuencia de nivel inferior a los que provocan el calentamiento de los tejidos tenga efectos perjudiciales para la salud.

Además, tampoco se ha conseguido probar que exista una relación causal entre la exposición a campos electromagnéticos y ciertos síntomas notificados por los propios pacientes, fenómeno conocido como «hipersensibilidad electromagnética». Si quieres leer más dale aquí.

Mi conclusión personal y consejo de experto:

Si bien es cierto que los móviles cada día utilizan mejores componentes y que el riesgo para la salud, como tal es inexistente y que si te preocupa el daño que puede ocasionar en tu salud el teléfono móvil, deberías pensar en el rúter que tienes en casa y que te conectas por el Wi-Fi y ya no te digo nada de los asistentes virtuales tipo Alexa, Google Now, Siri, etc, etc, las bombillas inteligentes, los relojes inteligentes, y el largo etc que hoy en día nos acompaña en la casa, el trabajo y el día a día.

También cabe mencionar que el uso prolongado de estos dispositivos provoca ansiedad, irritabilidad, depresión, falta de concentración y hasta un bajo rendimiento en el trabajo en muchas personas que NO pueden despegarse de este. Por tanto, siempre hay que hacer un uso responsable de las nuevas tecnologías para que NOS APORTEN en vez de que NOS PERJUDIQUEN. Si tienes alguna duda déjamela saber en los comentarios y con gusto te la intentaré resolver (si la sé, claro está).

¡Un saludo!