Redes sociales: Un arma de doble filo

Desde que se creó Internet fueron aparecieron distintas redes sociales que solucionaron a las necesidades de la sociedad y de las empresas. Aun así, es innegable pensar que tiene cierto grado de déficit que perjudica a ciertas personas, sobre todo con el uso de las drogas.

Como todos sabemos, en la actualidad el consumo de las sustancias prohibidas ha crecido una gran cantidad y esto se debe mucho a las redes. Los jóvenes utilizan estos medios para informarse sobre las características de las pastillas, aunque por otro lado, buscan tener algún consejo o ayuda para dejar de consumirla.

Tanto argentina como varios países subdesarrollados son particularmente vulnerables a los factores de riesgos de estas medidas. Hace poco se determinó en un estudio que los chicos entre 12 y 17 años han probado alguna vez éxtasis, llevando a un incremento del 200%. 

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A principios de año, Journal of Behavioral Addictions publicó que los jóvenes tienen una conducta bastante similar respecto a la gente que consumen drogas.  La evaluación para llegar a este resultado fue utilizar el método “Iowa Gambling Task”. Esto es un ejercicio que usan los psicólogos para medir la toma de decisiones. Los usuarios identifican patrones de resultados en los mazos de cartas para elegir el mejor mazo posible. Al final de la tarea se descubrió que las personas se desempeñaron de una forma negativa, ya que ellos mismos elegían malos mazos. Esto llevó a la conclusión que las causas eran su excesivo uso en las redes sociales, y que se asemejaban bastante a aquellos que presentan adicción a alguna sustancia.

Por otra parte, el Centro para el Uso de Drogas y la Investigación del VIH/VHC en la Universidad de Nueva York, analizó que los individuos recurren más las redes sociales bajo la influencia de la droga. Un 34% publican fotos y envían mensajes bajo las dominaciones de alguna sustancia, y luego, un 21% se lamentan por sus actos. “Al menos uno de cada cinco se arrepintió después de participar en estos comportamientos mientras estaba drogado”, explicó Joseph Palamar, autor principal del estudio llevado a cabo.

Por Matías Javier Cabrera