Una pricense con miles de seguidores en Internet

[ARTÍCULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LAS CUATRO ESQUINAS EL 15 DE MARZO DE 2016] A Sofía Parra posiblemente se le reconocerá siempre por ser la hija de Jesús, el Torerillo, el alfarero; una joven estudiosa que apenas hizo ruido mientras estuvo en Priego pero que poco a poco está empezando a llamar la atención. Con 18 años que tiene acaba de publicar su primer libro, De ti para mí, una novela sobre la fama, la vida y la muerte.

Seguramente habrán pensado en un buen tomo de papel, pero están equivocados. Sofía ha sabido aprovechar las nuevas tecnologías para publicar su obra en formato digital, así que sólo puede leerse en libros electrónicos. Con ello ha conseguido esquivar la principal barrera con la que se suelen encontrar los principiantes: el despotismo de las editoriales.

Se puso en contacto con algunas de ellas y recibió una decena de respuestas, contratos con “cláusulas que pretendían quitarme los derechos de la obra o hacerme pagar por ver la novela publicada”, explica a este periódico, y añade que actualmente las editoriales buscan escritores famosos y que tengan muchos seguidores en las redes sociales. Y en eso parece que esté trabajando ella, pues ha creado su propio canal de YouTube para publicar vídeos en los que da su opinión sobre cine y literatura. El primero de ellos lo grabó en 2014 y desde entonces ha conseguido casi 5.200 seguidores y 160.000 visitas.

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Sofía mira a cámara mientras graba uno de sus vídeos. | Imagen: YouTube.

Ahora es sólo una hormiguita que levanta las manos entre una marabunta de youtubers (así se llama a quienes hacen estos vídeos), algunos de los cuales han conseguido hacer de esto una forma de vida. Los hay que ganan cientos de miles de euros al año y que no pueden salir a la calle porque se han convertido en auténticas celebridades.

Precisamente sobre ello gira la novela de Sofía, sobre “las dos caras del mundo del espectáculo”. Ella puso atención en ese lado de los famosos que no vemos, el lado que queda oculto para el gran público y que termina siendo decisivo en sus vidas. Se interesó en el tema tras conocer en 2011 que la cantante Amy Winehouse se había suicidado: “¿Cómo alguien tan joven, con dinero, fama y amigos se podía quitar la vida?”, se preguntó Sofía, y la duda volvió a irrumpirle al saber, años más tarde, que un actor había tomado la misma trágica decisión; “en unos meses se iba a casar”, añade.

Lo que también  escuchó en televisión fue que “España es uno de los países con mayor tasa de trasplantes de órganos”, así que pensó que este tema podría ser también parte importante de la novela. “Todo ello se alineó en mi mente y dio lugar a los dos protagonistas de la novela”, explica Sofía. En esa idea general de lo que sería su obra dice que tenía muy claros el  principio y el final. “El nudo es siempre una gran incógnita, no sé hacia dónde me guiarán los personajes. Por ello, lo más fácil es comenzar las historias y lo más difícil conectar introducción y desenlace”. Durante todo este proceso es habitual que los autores se atasquen, que no sepan continuar: “La mayor dificultad a la que se enfrenta un escritor es el bloqueo”, recuerda esta joven aprendiz.

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Leer y decidir qué leer son dos de las actividades a las que más tiempo dedica. | Fotografía: Facebook Sofía Parra.

Ella ha construido su relato tomando cosas de aquí y de allá. Es una de sus técnicas, y la tiene porque lleva escribiendo desde que era pequeña. Empezó con relatos y poemas breves y a los 14 años había terminado ya su primera novela, Una hora menos en Canarias, que no llegó a publicar a pesar del esfuerzo que le dedicó durante tres meses.

Lleva toda su vida dedicada a las letras pero confiesa que “no hubo un momento en que dijese por primera vez: ‘me quiero dedicar a esto’, sino que poco a poco me di cuenta de que escribir era para mí una necesidad”. Y contra todo pronóstico, Sofía decidió estudiar Administración y Dirección de Empresas, una carrera que no guarda ninguna relación con la literatura. Lo hizo así porque  le gustan la economía y el marketing, y porque le gustaría trabajar en una editorial publicando “las obras que otros crean”.

Recapitulemos: escribe, lee (y mucho), graba vídeos con sus ‘recetas’ culturales y estudia en la universidad. Y además dice tener tiempo para estar con los suyos, que cada vez son más ya que ahora vive en Madrid. No obstante, se le hace difícil compaginarlo todo, especialmente en épocas de exámenes. Y precisamente en estos, en los exámenes, no ha notado ninguna desventaja por haber estudiado en un pueblo: “En el Instituto Diego Jesús Jiménez de Priego el nivel que se da es el mismo que en otros institutos. No sólo se puede comprobar cuando vas a otras ciudades, sino en la selectividad, que es la misma para toda Castilla-La Mancha y los resultados del instituto de Priego son prueba de que la enseñanza es buena”.