4G, 5G, 6G, !Chof!

Nuestras células, pequeños milagros de nanotecnología evolutiva, diseñadas para vivir en armonía bioeléctrica con su entorno natural, sin radiaciones EM artificiales, aguantan todo lo que le echen: escalada a lo loco de antenas, torres GWEN, smartphones, ordenadores, dispositivos inalámbricos, redes wifi, electrodomésticos con wifi, contadores “inteligentes”; y hasta las nuevas camas inteligentes, con wifi, por supuesto. Que no quede ni una micción nocturna sin registrarse, cuantificarse y subirse a la nube que todo lo ve.

Sin embargo, siempre hay personas extravagantes que tienen esa manía de mortificarse poniendo cosas en tela de juicio.

Pues bien, para estas personas, Renfe acaba despejar cualquier duda sobre la inocuidad de nuestra escalada tecnológica, presente y venidera. Miles de trillones de células de todas las clases han embarcado ya en su flota de trenes AVE, equipada desde hace unos meses con wifi forzoso. Esto supone una vueltecita más a la rueda de los gigahercios, que aviva el ambiente interior de esas jaulas de faraday sobre raíles, llamadas vagones, y que ya circulaba caldeado. ¡Miles de trillones de células!, agrupadas en paquetitos que tiran de una maleta con ruedas al tiempo que miran el móvil, y la empresa no tiene constancia hasta la fecha de que ni una sola de ellas haya reclamado.

Porque estos bioladrillitos de nanotecnología evolutiva pueden con toda esta parafernalia que ha surgido de repente para saturar de microondas y de energía extraña su espacio vital. Y con todos los múltiplos y potencias de “G” que estén por venir.

¿O quizá no sea así?

Tabú donde los haya, el asunto. Será mejor enterrar estas dudas que plantea el sentido común, y endosarle toda la escalada paralela en casos de cáncer a lugares comunes ya digeridos por nuestra psique programada, como la carne roja o la polución. Estos causan menos disonancia cognitiva en el personal, y no comportan amenaza directa para las astronómicas cuentas de resultados tecno-corporativas. Porque “indispensable” y “cancerígeno” son adjetivos que sólo una mente marciana es capaz de conciliar.

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“Eso es cosa de hipocondríacos, raritos e inadaptados a las maravillas de la modernidad.”, diría un zombi tecnológico.

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Gracias a PlayRenfe (más que wifi), los usuarios del AVE podrán estimular a sus parejas desde varios vagones de distancia.

Al fin y al cabo, resulta más fácil renunciar a un buen chuletón que al adictivo smartphone idiotizador, que condiciona toda nuestra vida personal, laboral y familiar. Hasta que las células digan “basta”. Ellas no entienden de whatsapp ni de World Mobile Congress. Pero tienen la última palabra.


(Vídeo: Greggorie Mitchell)


Conferencia del “inadaptado” Martin Blank, PhD, Associate Professor del Departmento de Fisiología y biofísica celular; investigador sobre bio-electromagnetismo; autor de The BioInitiative Report’s (Bioinitiative.org) sobre proteinas del estrés; editor de la edición especial sobre campos electromagnéticos del Journal Pathophysiology’s (marzo, 2009); presidente de la Bioelectromagnetics Society.

<p><a href=”https://vimeo.com/17266941″>Commonwealth Club 11-18-10. Panel II &ndash; Martin Blank, PhD</a> from <a href=”https://vimeo.com/electromagnetic”>ElectromagneticHealth.Org</a&#62; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&#62;.</p>