Como páginas que revolotean

Hellou, al ritmo subconsciente de la canción “Euromillón” de Rels B, que acaba de pasar, y “Tranquilo & Tropical” de Los Aguas Aguas, que suena ahorita, los saludo, visitantes del blogsss. Tenía tiempos de no escribir así como que es diario o como que el diario fueran ustedes (quizás lo sean o quizás lo zen). [Ja,ja,ja.]

Música de la que se ha hablado anteriormente aquí, para los visitantes más asiduos. Una estrellita skinneriana por su aprecio. Sienta la dopamina, siéntala.

Y arrghh, tantas cosas que han pasado o que contar, ¿no? Pero la censura sobre lo que sí quiero hacer público, ¿qué tanto trascenderá este texto? Este resplandor efímero.

Lo que sucede es que al hacer las cosas como un diario uno (yo) termino hablando de las obsesiones. Lo bueno es que lo ideal sería que uno se fuera perfeccionando en esos artes.

A veces los días de las semana se descontrolan, se entrelazan o se expanden, y uno termina haciendo lo que hace los domingos un lunes, o lo de un lunes un miércoles; es recomendable la disciplina, pero flexible cuando sea necesario.

¡YA ES JULIO!

Los libros me están jaloneando hacia las experiencias no-duales (pero me falta mucho porque tengo que atravesar primero las experiencias sutiles), o la relectura de libros significativos, como el que sigue en mi queue: “La Insoportable Levedad del Ser” de Kundera, mientras que ando con deseos de terminar el “Diario” de Ken Wilber, ya casi finaliza el mes de octubre. O a poner en pausa libros en inglés como “The Music of Change” de Paul Auster y los poemas completos de Edgar Allan Poe.

Qué hermosura son los videojuegos, por decisiones e influencias laborales he jugando “The Witcher 3. Wild Hunt”, hasta ahorita la historia principal, que tengo que volver a jugar (ahora en el siguiente nivel de dificultad) y hacer mejores decisiones porque el final que obtuve la primera vez me dejó triste; y también, ahorita estoy con la obra maestra que es “Nier: Automata”. Como bolas de estambre para los felinos, dice mi niño interior.

Mi Ying y el Yang de peso ligero de la cerveza sería: Budweiser en el lado de las suaves y la Regia en el lado de las fuertes. Falta en siguiente nivel holoárquico subjetivo, ¡qué nervios!

Hoy dominwo vi el post de Napo, un colega que tuve en la u con en el que nada más hablé un par de veces, pero que es interesante, en su Facebook donde recomendaba la película “Your Name” y pues estaba en Netflix; y como ahora lo puedo ver en la TV, lo cual lo hace mucho más rápido que mi querida pero lenta computadora, pues la vi en la mañana, con popotitos de microondas y cebada en polvo. Fue una película hermosa, muy ingeniosa y conmovedora. Al final lloré un poco.

La terapia cognitiva casi llega a su fin, ya estoy asimilando el cierre y es un pasó doloroso pero necesario, una parte aún no quiere, pero otra lo considera necesario y positivo. Terminará poquito después de cumplir 25 años y pues el timing parece ad hoc.

Los personajes de videojuegos van subiendo de nivel, así como el nivel del karaoke en casa. De vez en cuando se le unen harmónicas al swing. O pasos de baile que quizás vea en el Fortnite algún día.

Este semana por cosas el azar vi a la banda “Los Sabrosos” en la Peña Cultura de la UCA y son geniales, me enseñaron música de “Onda Vaga”, “Los Grillos del Monte” y “Devendra Banhart”, y con un cover sorpresivo de “Clint Easwood”, que lo único que le faltó fue el gritito peculiar del inicio, se ganaron un acogedor lugar en mi lóbulo temporal. Una buena semana para la música, además que mis audífonos de 3 dólares me han hecho poder grabar mi programa de radio de los miércoles y escuchar música en el colectivo o al hacer las compras del súper con buena música y buena calidad. Disfrutándolo, parce.

Como dice la canción de Easy Easy en una de sus partes más sabrosas “Quién te va a cuidar… de mí / quién te va a cuidar de mí… de mí / Llévame a bailar / Yo soy tuyx si me llevas a bailar / Vamos a bailar, yo soy tuyx si me llevas a bailar / Y quién te va a cuidar de mí… si me llevas a bailar, yo no prometo nada…”. ¿No les parece un buen escenario para usar la “x” al final del pronombre posesivo? Porque eso del todes o del todxs está curioso, ¿se aplicaría siempre o hay casos como este: donde la canción original dice “Yo soy tuya si me llevas a bailar”, pero como yo no soy mujer diría “Yo soy tuyo si me llevas a bailar” —sí, vamos a obviar que esa frase se podría interpretar como una visión posesiva del amor, pero vamos a interpretarla como un “ser tuyx” volitivo, y no posesivo—. Porque al final, quién lea la frase la leerá según la vaya a cantar, dependerá del lector. Ya que ese era mi dilema al leer frases con la “x”, ¿cómo pronunciaría el “soy tuyx” en voz alta?

Hay cosas que aún están emergiendo. Es de estar pendientes de su desarrollo.

Y para no acaparar su atención nos vamos ad éter (o mejor dicho, en forma no ebria, nos vamos a detener) aquí por hoy. Pero allá afuera y adentro hay un montón de fenómenos que nos deben y pueden atrapar la atención para captar sus partes sutiles y no-duales. Ir acullá (palabra que aprendí esta semana) del evento.

Como la sensación de que el amor existe y se puede experimentar de muchas formas. Pero el amor amor, o no sé cómo le nombraría José Ortega & Gasset, pero leí su libro “Estudios Sobre el Amor” y para él, el amor es una fuerza centrípeta, que te hace moverte hacia el objeto amado. Una fuerza infinita o que nunca sea de se una fuente.

¡Como un magnetismo! Así lo veo yo.

Entonces por maravillas del destino, hace poco me he encontrado con esa sensación en dos ocasiones. Si leyeron (o leen —[jueguito de tiempo, jeje]) el último post me encontré a mi megacrush de la u hace unas semanas, entonces sentí el amor, y según lo que vi en la terapia esa semana, y también, en otras cosas de la existencia que durante esos días cavilaba: ¿debería volver a intentarlo con ella, la idealización, o que ella sea una musa?; porque lo mejor de esos días ha sido los escritos que fueron, son y serán… aunque también los recuerdos. Pero aquí entra un patrón que tiene que ver con mi camisa de Zowi Deschanel, porque mi película favorita es muy simbólica y ha influido en mi vida anímica de harto manera. O, si mejor que no sea musa y enfocarme en algo nuevo, a lo que viene la nueva experiencia que sentí al ver a una chera medio hippie en el toque de Los Sabrosos, una persona que radiaba, tenía (como dirían) un aura luminosa, irradiaba una candidez espectacular.

Y les comentaría más detalles, pero por ahorita me lo quiero reservar, pero algo parecido (pero nunca igual) pueden encontrar en la entrada “Martes de Crushes”. Pero para resumir, me hizo sentir que si eso me pasó con ella, ella que andaba una diadema de hilos roja (¡el hilo rojo!), ¡ay, los hilos y el tiempo como la película “Your Name ” que vi ahora y los jugueteos del azar y el destino!, va a pasar de nuevo.

Inglaterra y Uruguay (¡El Gaucho Power y El Cuarteto de Nos!) aún siguen en El Mundial Rusia 2018, la parte futbolera que convive con Padre está satisfecha.

La última Budweiser y, pues, el misterio ahora está en su psiquis.