De lo virtual a lo real

Las redes sociales han cambiado nuestra forma de hacer, hasta niveles impensados.

Chicos y chicas que viven parte de sus vidas en esos contextos, ya ni siquiera como una vidas o avatar alternativo 2.0, sino como una parte de sus vidas psicológicas.

Es ahí donde se toman muchas de las decisiones y, sí, muchos dirían que antes ocurría en la comunidad física, pues hoy es en la convivencia virtual.

Es ahí donde se siguen desarrollando las relaciones, para bien y para mal (o muy mal) donde las amistades inician, se tuercen y continúan ininterrumpidamente hasta bien entrada la noche (talvez antes era el hoy romántico teléfono análogo)

Una inmensa fuente de información y desinformación,

 

Lo que preocupa es la ordenación de temas y relevancia de las notas y artículos: los misteriosos algoritmos, que supuestamente buscan mejorar la experiencia de navegación, de forma que las actividades sean más atractivas y eficientes para una multiplicidad casi infinita de necesidades, gustos y criterios; ese enigma implica la verdadera influencia del medio.

Si el buscador o la red da prioridad a ciertos temas y ciertos formatos, será muy difícil para el impaciente internauta buscar sólo en algunas páginas.

Cuando le despliegan la información es imposible que alguien, en una actitud más lúdica y relajada, vaya a buscar en decenas (ya no digamos cientos ni miles) de páginas una determinada información. El medio a determinar sus prioridades limita y efectivamente sesga lo que el usuario recibe, normando su acceso a información, por ende, su criterio.

Como cuando los medios tradicionales seleccionan y priorizan de acuerdo a sus criterios, respondiendo la capacidad de las notas y encabezados para generar impacto y ventas.

 

Y sí, el avatar es una imagen idealizada del mismo internauta, haciendo y diciendo lo que le gustaría que los demás conozcan y reconozcan de él o ella. Como cuando uno se arregla para un evento social, procurando una imagen atractiva de sí mismo para mostrar a los demás.

Las diferencias no son solamente de forma sino de fondo, y el avatar llega a ser la imagen preeminente del usuario, aquella que le satisface y que se vuelve su referencia para las comunidades virtuales o realistas, incluso para su propia conducta objetiva (él o ella mismos se determinan en el mundo virtual)

Esta extensión del ser y el parecer acaban determinando el comportamiento y las relaciones, de ahí los engaños y los timos, hasta las acciones delincuenciales.

Y cuando las cosas van mal, perdiendo seguidores, es momento de saltar al escándalo y los actos populares, entre ellos el guiño sexual o extremo, y de ahí devienen muchas reaccione positivas o negativas, con consecuencias reales y virtuales de idéntica o mayor trascendencia.

 

 

LA CAMINERA

Hoy por hoy ambos espacios son igual de válidos para psique del usuario, por tanto, ambos son espacios de riesgo, creación, conflicto y crecimiento, que hay que observar.

Lo que es un verdadero galimatías es hasta dónde llega uno y el otro, pero parecería más un continuo en la realidad ambigua y ambivalente del internauta, la discordancia entre el uno y el otro generan consecuencias profundas.