El Big Data y su importancia para la salud

El objetivo principal en cualquier sociedad es mejorar la salud de la población, y para ello se pone todo el empeño en modernizar y optimizar el sistema sanitario. El mejor aliado para alcanzar estos objetivos es la tecnología Big Data. Gracias a ella se pueden conseguir metas tan ansiadas en la gestión clínica como acortar plazos de espera, optimizar las revisiones adelantando aquellas que sean primordiales, o detectar enfermedades o patologías con rapidez.

La enorme cantidad de datos que contiene el sistema sanitario hace necesario que se describa y se ponga en orden toda esa información. El sector sanitario ocupa la cuarta posición en cuanto a volumen de información. Emplear Big Data en salud es sinónimo de avance. En cualquiera de sus tres estadios de análisis, estas técnicas van a enriquecer la gestión clínica. Utilizar las herramientas propias de Big Data supone que, en cualquier estudio, puedan llegar a aparecer nuevas revelaciones que hacen que el proceso finalmente ofrezca información extra con la que no se contaba y ni siquiera se planteaba en un principio.

Con el uso de tecnología Big Data, la información que se obtiene es muy valiosa en cualquiera de las tres fases de la analítica de datos: descriptiva, predictiva y prescriptiva. El análisis descriptivo es el que más se emplea para poner en orden la gran cantidad de datos que ofrecen los distintos servicios de salud, eliminar el ruido y seleccionar las partes más relevantes. Los análisis predictivo y prescriptivo también se aplican en algunos estudios, en menor medida. Gracias al análisis predictivo, los profesionales sanitarios cuentan con ayuda para aprender a anticiparse al futuro. Con el histórico de los datos es posible crear alertas orientadas a detectar diferentes patologías o enfermedades basadas en la experiencia. Esta predicción se hace lo más acertada y cercana posible a la realidad, teniendo presente que en este sector no se manejan solo datos, sino vidas humanas.

En el caso del análisis prescriptivo, en ningún caso este análisis pretende sustituir la labor preceptiva de los profesionales, sino ayudarles en su prescripción. Estas técnicas empleadas por un equipo de matemáticos, programadores, estadísticos y científicos de datos, resultan de gran utilidad gracias a la supervisión de los médicos que aportan sus conocimientos y experiencias y van ayudando a mejorar esta tecnología. Otra de las técnicas de Big Data de las que se sirve el sector salud es la del empleo de técnicas de procesamiento del lenguaje natural, una de las herramientas más estudiadas e implantadas con éxito en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento. Su plataforma es capaz de descifrar y obtener valor predictivo a partir del texto de los informes clínicos que acompañan a cada paciente.

El objetivo de la tecnología Big Data es emplear toda su capacidad en optimizar la práctica clínica y en la gestión. La tecnología y las herramientas ayudan a la validación de tratamientos, el diseño de protocolos, la creación de alertas inteligentes, la reducción de los tiempos en las listas de espera, la segmentación de pacientes o la reasignación de perfiles de riesgo, que aportan una mejora y un ahorro en tiempo y recursos. Para mejorar el sistema sanitario de cualquier país es esencial la tecnología Big Data.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/julia-diaz-crecer-salud/idEdicion-2018-04-13/idNoticia-1109875/