El camino equivocado

frente al computadorCarol es una mujer de 40 años que conocí cuando ingrese al mundillo de las adopciones por internet. Fue la primera persona con la que hable. Nuestro contacto se dio porque siempre la veía en un foro bien popular de adopciones publicando comentarios que trataban de guiar a la gente a usar las vías legales de adopcion. Obviamente empatice con ella inmediatamente a pesar de que ella en sus comentarios era mucho mas dura de lo que yo habría sido, pero nuestra amistad no se entablo hasta que unas semanas después cuando menciono que era Chilena.

De inmediato se dio la conexión y, a pesar que ella iba mucho mas avanzada en el camino de la adopcion (ya estaba en el proceso de que la llevaría a ser declarada idónea en la Fadop) comenzamos a caminar juntas en el deseo de tener un hijo adoptivo. La empatía se daba porque nuestras historias eran relativamente parecidas: ella ya tenia un hijo y en el intento de tener un segundo tuvo un aborto con complicaciones que le causo serios daños en el útero, lo que la dejo incapacitada para tener mas hijos. Después de vivir el doble duelo que significo perder a una guaguita de 5 meses de gestación y ademas quedar para siempre estéril, su vida volvió a tener sentido cuando su marido le hablo de la adopcion:

“No sabia que a Miguel no le importaba de donde viniera el hijo, de hecho pensé que a el una idea así podría no parecerle, pero por mucho tiempo había pensado en plantearmela, incluso antes de que todo el drama de mi infertilidad se diera. Fue una sorpresa súper grata porque él me ayudo a aceptar que padres no son los que engendran, sino los que crían amando”.

Fue así como ella, buscando informacion llego a los grupos y foros de adopcion por internet, pero en principio no los tomo en cuenta.

“Fue súper chocante y triste darle una primera mirada a ese mundo. Leí la desesperación de las mujeres que buscan un hijo ahí y fue triste, las compadecí, ademas de entender que yo jamas tomaría ese camino”.

En esta búsqueda de informacion también comprendió que para entender mejor el proceso debía ir a las charlas informativas.

“Como buena ingeniera cuadrada que soy necesitaba tener todos los datos para poder decidirme, así que arrastré al pobre Miguel a las charlas de casi todas las fundaciones y del SENAME. No fuimos a las de la Fundación Mi Casa porque eran las ultimas en darse y a esa altura ya habíamos cachado que en todos es casi lo mismo, solo cambia el estilo, ademas Miguel y yo habíamos enganchando con la gente de la Fadop, por tanto ya teníamos decidido que era ahí donde queríamos hacer el proceso”.

Después de presentar los papeles e iniciar el proceso de postulación, Carol siguió participando en los grupos y foros donde la conocí.

“Creo que lo hice porque me creía con la autoridad de decirles a esas personas, tontas bajo mi perspectiva cerrada y prejuiciosa, que lo que estaban haciendo estaba mal y que lo correcto estaba en otro lado. Y lo hice de la peor forma posible, hablando desde mi soberbia”.

“Tu me conociste así, prácticamente retando y tratando de estúpidos a los que no compartían mi punto de vista. Es que te juro que no podía entender como la gente era tan tonta para dejarse engañar con cuentos y pretextos, dar plata solo por la ilusión de un hijo habiendo otras maneras mas legitimas de hacerlo, ademas de mas seguras. Yo creo que no lo entendía porque jamas hice el ejercicio que tu si hacías: ponerme en los zapatos de ellos. No, como se te ocurre, yo era tan cerrada y egocéntrica que pensaba que solo mi punto de vista estaba bien”.

Y tal vez por eso cuando se encontró con Andrea, no estaba preparada para lo que tendría que vivir.

“Lo que me llamo la atención de ‘Andrea’ era su forma de desenvolverse en el foro. No era la típica ‘mama pancita’, de hecho ella decía no estar de acuerdo con que se pidiera dinero por las guaguas y parecía ser bien cuerda en sus palabras. No pude evitar sentir un poco de fascinación por su ‘caso’, por eso fue que me ofrecí a ayudarte a buscar testimonios de las mujeres que daban en adopcion, porque quería un pretexto para hablar con ella.”

Carol no se explica el porque se esa fascinación con la historia de una desconocida que ademas estaba en otro país, pero no podía evitar estar atraída hacia la historia de esta chica Peruana.

“Yo ahora creo que estaba destinado todo, porque si no su historia habría sido una mas de las que yo quería ‘Corregir’. Por eso cuando le mande el mensaje me senté frente al computador a esperar ansiosa que ella contestara. Obviamente no contesto altiro y después de una hora tuve que rendirme a que existía la posibilidad que ella nunca contestara. Pero lo hizo muchas hora después y con eso ella me abrió su mundo.”

La historia de “Andrea” era mas compleja que las comunes: al inicio del su embarazo había puesto un anuncio que daba en adopcion al bebe y dentro de quienes la contactaron, una pareja de Peruanos coterraneos de Lima, ciudad donde vive, le parecieron idóneos. Después de varios encuentros llegaron al acuerdo de adopcion, que incluía que los adoptantes acudieran a las citas medicas y ecografias. Los adoptantes pasaron a ser parte de su vida visitándola a menudo y acompañándola cuando el embarazo se puso complicado.

“Cuando ella adquirió confianza conmigo me contó que el bebe siempre había sido un obstáculo, porque desde muy temprano el embarazo había sido molesto, con vómitos y mareos, no como el embarazo de la hija de 4 años que tenia, y después vinieron las complicaciones como la presión alta y el dolor por contracciones. Se sentía tan mal que ya no podía trabajar y eso le impedía pagar sus estudios, por lo que tuvo que congelar, lo que la hizo odiar al bebe. Si a eso le sumamos la situación con el padre del bebe, que desapareció a penas supo de este, ella decía que sentía que el bebe le había arruinado la vida”.

“Es por esto que cedió tan fácilmente cuando los adoptantes le propusieron mantenerla mientras estaba embarazada, para evitar mas complicaciones y que fuera a perder el bebe. Andrea me dijo que había aceptado no solo porque no se sentía bien, también porque le daba la posibilidad de estar en casa con su hija, que era todo su mundo”.

“Ella admite que noto cosas raras con los adoptantes, pero que las paso en alto haciendo la vista gorda porque ya no quería seguir preocupándose. Pero no pudo evitarlo: los detalles la hicieron preocuparse y fue así como averiguo que esta pareja tenia tratos con dos mamas panzas mas. Cuando le pregunto a la mujer si era cierto y porque lo hacían, la mujer se puso violenta porque no quería dar explicaciones, así que Andrea cancelo el trato y los saco de su vida. Para entonces ya tenia 28 semanas de embarazo y tenia diagnostico de posible parto prematuro por la posición del bebe y por las complicaciones del embarazo mismo. Cuando llego a este punto de su historia yo ya había empatizado con ella. No puedo explicar el lazo que me unió a ella, pero al cabo de unos días de conversar yo había entablado una conexión de esas que se hacen en amistades que duran mucho tiempo.”

“La relación se fue dando también porque la historia fue contada en partes debido a los tiempos de ella y míos, por tanto el relato duro como una semana, al cabo de la que yo ya me sentía su amiga, no solo por todo lo que ella me había confiado, también porque entre medio nos habíamos contado la vida a grandes rasgos. Yo partí la conversacion poco después de que en la FADOP nos declararan idóneos a Miguel y a mi, por tanto lo primero que le dije era que no estaba interesada en su bebe sino en su historia, lo que hizo que la dinámica fuera mas coloquial. Yo creía que eso le había quitado la presión de tener que mostrar algo, de la parada de la que da en adopcion, por eso nuestra amistad se empezaba a dar así, pero ahora no se si eso fue lo que realmente pasó”.

Cuando Carol aborda a Andrea, ella declaraba estar nuevamente en busca de papas adoptivos para el bebe, pero parecía no encontrar a nadie adecuado.

“Cuando le pregunte porque no lo daba en adopcion por las vías legales, ella me dijo que no lo hacia porque las condiciones que tenían los hogares del estado eran muy malas y el proceso de adopcion era muy largo, por tanto los bebes pasaban su primer año internados y ella no quería eso para el bebe, ademas de que de dándolo directo ella podía asegurarse que quedara con alguien que lo cuidara y le diera una buena vida, por eso al ver a quienes se interesaban en su bebe se fijaba en los detalles: como escribían, como se expresaban, las cosas que decían, etc. En el fondo ella les sacaba el rollo, tal cual lo hacia yo también y parecía importarle las cosas que yo encontraba importantes, como la educación del interlocutor. No me di cuenta en ese momento, pero lo que ella estaba haciendo era perfilar a las personas y yo no era la excepción, por eso creo que supo como darme por mi lado. Pero debo admitir que cuando me di cuenta de esto no me importo, porque sabia a lo que iba.”

“Después de unas semanas de hablar casi todos los días asentamos la relación cuando ella me dijo que le gustaba hablar conmigo porque sentía que yo no la juzgaba, que la entendía. Para mi eso fue lo máximo, y creo que fue porque en ese punto había logrado lo que esperaba: ganarme su confianza. Lo ‘oficializamos’ diciendo que ya eramos amigas. Hoy es gracioso de recordar para mi, porque me parece casi infantil”.

Carol, en su ensimismamiento en la relación, no le pidió pruebas a Andrea del embarazo:

“Ni siquiera era tema eso, porque la verdad es que el bebe era un tema secundario, casi un pretexto para esta nueva amistad. No te voy a mentir que no pensaba en el bebe, porque si lo hacia, pensaba en el poco interés que mostraba Andrea en él, que lo trataba casi como una mascota molesta de la que te quieres deshacer, y por contra partida nosotros que deseábamos tanto otro hijo… Pensaba en lo injusto que era que ese pobre pequeño estuviera en su vientre y no en el mio, pero era un pensamiento mas bien lógico y abstracto. No se me pasaba por la cabeza adoptar al bebe. Por su parte Andrea parecía respetar sagradamente lo que le había dicho al inicio de la relación y no mencionaba la posibilidad de que yo adoptara a su bebe. Hablábamos de lo difícil que le resultaba conseguir a alguien que pareciera ser un buen prospecto de adoptante, me pedía la opinión en algunas cosas, pero nunca lo insinuó, aunque se mostraba desesperada y nerviosa porque el tiempo pasaba y no encontraba a nadie que cumpliera con los requisitos que ella pedía y que ademas pareciera medianamente cuerdo y educado. Lo que si hice fue preguntarle si el nombre que mostraba en el perfil de facebook que usaba para las adopciones era su nombre real y ella me dijo que si, que ese era su nombre real”.

Los requisitos que pedía Andrea era una pareja sin hijos que ademas estuvieran dispuestos a hacerse cargo de la cuenta del hospital, porque no tenia seguro y por tanto el parto no era gratis ni barato, que se llevaran de inmediato al bebe porque ella no quería tener mas contacto del necesario con él y que quien lo adoptara la acompañara en todo momento de lo que quedaba del embarazo.

“Toda la búsqueda la tenia estresada, lamentando mucho que todo saliera como estaba saliendo, ella decía sentir que la guagua le había traído solo cosas malas, porque ademas se sentía incomoda porque cada vez que el bebe se movía ella sentía dolor. Cuando me decía estas cosas yo la instaba a seguir buscando como lo hacia, porque si cedía a sus requisitos, iba a acabar dándoselo a cualquier persona y eso no era bueno para el bebe.”

Entonces Andrea decidió ceder un poco en sus requisitos.

“Un día me hablo para contarme que estaba en conversaciones con una mujer peruana que era soltera y profesional. Le había gustado el perfil de ella pero le molestaba un poco que fuera sola, porque el bebe no tendría papa y ella sabia lo que era eso (su papa la abandonó cuando era muy pequeña y no lo recordaba). Yo le dije que si le gustaba se juntara con ella y la conociera porque el teclado aguantaba mucho y que conocer a la gente era mejor. Así que se junto con la posible adoptante y se tomaron un café. Según me contó después la adoptante le llevo todos los documentos que respaldaban su historia y le dijo que si bien tenia una pareja, era algo informal y que era ella quien se haría cargo del bebe, que deseaba formar familia y que tenia ‘mucho amor para dar’, así que Andrea acepto y quedaron en que la adoptante concertaría una cita con su ginecólogo para que viera a Andrea. Esto la dejo tranquila y le dio una noche de sueño relajado después de varias semanas de incertidumbre. Ya tenia casi 32 semanas de embarazo y tenia una cesaria programada para la semana 35, así que encontrar a esta mujer fue un gran alivio.”

El problema fue al día siguiente del encuentro, cuando la adoptante contacto a Andrea para decirle que no podría adoptar al bebe, porque en realidad ella vivía con su pareja y él no estaba de acuerdo con que ella adoptara el bebe. Eso desmorono tanto a Andrea como a Carol.

“El asunto fue publico porque fue en un grupo de Facebook moderado donde las reglas incluían hacer públicos los tratos. A la adoptante la echaron del grupo y quedo todo registrado, por eso se que realmente todo esto paso. Andrea se mostró destrozada y asustada. Me decía que no podía hacerse cargo del bebe pero todo parecía indicar que eso era lo que debía hacer, pero no quería hacerlo porque no quería a la guagua y toda la situación le producía dolor físico con los movimientos del bebe. Yo pensaba que parecía injusta la mala suerte que Andrea tenia. Sentía lastima por ella, por el estrés que estaba pasando y por el bebe, que también sentía eso y que ademas no parecía tener un buen destino. Fue entonces cuando empece a enganchar con él y en mi mente aparecieron las primeras voces que me decían que tal vez el bebe no encontraba adoptantes porque estaba destinado con nosotros. Obviamente trataba de reprimir ese pensamiento porque yo quería hacer las cosas como correspondían y eso era esperar que la Fadop nos asignara un hijo”.

El estrés de la situación provoco que Andrea se sintiera mal, con muchos dolores así que se fue de urgencia al hospital.

“Me hablo desde ahí, contándome la situación. El diagnostico era que el bebe había enredado el cordón en su cuello, con lo que podía estar ahorcándose. Necesitaban hacer una ecografia doppler para ver si realmente eso podía estar pasando. Tenia una alta probabilidad que si era así, sumado al hecho que el bebe estaba sentado, que le hicieran una cesaria de urgencia. La doppler, al igual que acá en Chile, en los hospitales públicos Peruanos no las hacen, por tanto tenia que ir a un particular y pagarla como tal. Y esas ecografias son caras en todos lados. Andrea obviamente no tenia para hacerla, por tanto la dejaron en observación para controlar los latidos del bebe. A mi me parecía horroroso porque sabia que eso era simplemente para chequear que el bebe no se muriera. Fue entonces que contra toda lógica, le ofrecí un giro para pagar la doppler. Para mi grata sorpresa ella lo rechazo porque dijo que no correspondía”.

Ese gesto termino de asentar la relación que Carol había forjado con Andrea. La confianza se dio y Carol dejo de cuestionar los sentimientos de apego que estaba teniendo tanto con la embarazada como con el bebe.

“No recuerdo bien cuantos días estuvo en el hospital. Se que estuvo ahí porque me mando fotos y los documentos de los exámenes que me permitieron comprobar posteriormente que eso paso. Pero fue mientras ella estuvo ahí cuando todo evolucionó. Yo le había conversado a Miguel de la Peruana y el noto que no era como las otras personas que había conocido en los foros y grupos de adopcion en internet, pero él no hizo comentarios hasta que me vio preocupada por Andrea. Fue ahí donde le conté sinceramente la amistad que había entablado con ella y las cosas que estaban pasando en el hospital. Sabio como es mi marido, me aconsejo mantener la distancia y por ningún motivo mandarle dinero, aunque ella lo necesitara, porque por mucho cariño y confianza que le tuviera a la Peruana realmente no sabia si todo era una simple treta para sacarme dinero. Miguel me dijo: ‘Ademas ella no te ha mostrado pruebas de su embarazo, porque en esa foto (la que me envío ‘Andrea’ estando en el hospital) no se le ve la guata’. Fueron estas palabras las que me pusieron en alerta que debía comprobar lo que la Peruana decía, pero no fue suficiente para tuviera la necesidad de hacerlo de inmediato, mas me abrumaba el sentimiento de empatía y las ganas de ayudar a Andrea”.

Al día siguiente de esta conversacion entre Carol y su marido, Andrea tuvo dolores fuertes y contracciones, por lo que los médicos dijeron que era vital hacer la ecografia Doppler para saber si la guagua tenia sufrimiento fetal y había que sacarla o se podía esperar un poco mas…

“Cuando ‘Andrea’ me contó esto no lo hizo pidiéndome el dinero, de hecho dijo que me lo contaba porque necesitaba desahogar, pero igualmente se lo ofrecí. Me había dicho anteriormente lo que valía la eco en soles (moneda Peruana), que yo transforme a pesos y era una cagá de plata. Pensaba que con Miguel nos gastábamos mas en ir a pasear que lo que equivalía esa plata en pesos chilenos, por tanto no me dolía ni era un esfuerzo. Ella se hizo de rogar un poco, pero finalmente acepto cuando le dije que me preocupaba el bebe. Y creo que eso fue lo que le hizo saber que yo ya estaba lista para lo que venia, porque si bien la linea de conversacion no cambio, la forma y el fondo si lo hicieron”.

“Cuando le pedí los datos para hacer el giro ella, aludiendo que no podía sacar los fondos directamente porque estaba en el hospital, me dio un nombre y numero de identificación, que en Perú se llama DNI y que equivale al RUT Chileno, que se suponía eran de la prima que la estaba ayudando. A pesar de la confianza ciega que le tenia, algo me dijo que investigara ese nombre. Cuando lo hice descubrí la primera mentira de ‘Andrea’: su nombre no era ese, sino el que me había dado para el giro como si fuera el de su prima”.

“Este fue el punto de inflexión para mi. Obviamente todas mis alarmas saltaron, pero en una cuestión sin precedentes decidí no pescarlas. Porque así fue: mire la situación, la analice y,  pese a que el análisis no era favorable para ‘Andrea’, decidí seguir adelante. El pretexto que use para esto fue que si era cierto lo que había contado sobre los primeros adoptantes que contacto, tenia todo el derecho para no querer dar su verdadera identidad. Y, claro, podía ser así, pero mi voz interna me gritaba que algo no estaba bien. Aun así yo decidí, a conciencia y entendiendo las consecuencias, no hacerle caso”.

“Obviamente no le dije a Miguel nada de lo que había descubierto ni que pensaba mandarle plata a la Peruana. Sabia que estaba tomando un mal camino pero había decidido que debía explorarlo y que la verdad no lo hacia por otra cosa que por el gusto de ayudar a una amiga. Y eso era lo mejor, porque yo no esperaba nada a cambio, lo hacia por puro gusto de sentir que hacia algo bueno, porque aunque todo fuera mentira y la mina lo hiciera solo por plata, si alguien estaba así de desesperado por dinero valía la pena ayudarlo”.

Después de que Carol realizara el giro y  sabiendo lo que sabia, no quiso enfrentar a la mujer con la verdad que había descubierto y siguió la relación como si nada.

“Después que se hizo la doppler le pedí que me mandara una foto de las imágenes que entregan con el examen. Si bien no pudo enviármelas de inmediato, esa noche nos quedamos conversando hasta tarde. Yo habia estado pendiente de ella esos dos días y nos habíamos acercado mucho. Creo que ella también lo sintió porque fue esa noche cuando hablamos profundamente de nuestras familias, de nuestras historias, ella me mando fotos de su hija siendo pequeña y como esta ahora, de ella misma (porque no la conocía ya que en el perfil que usaba había un avatar no una foto). Yo también compartí fotos de mi familia y eso me hizo despejar la desconfianza que había nacido de saber que me mentía con lo de su nombre. Conversamos hasta muy entrada la noche porque ella no podía dormir en la cama del hospital y yo estaba con insomnio. Mientras mas hablábamos, mas sentía yo que todo estaba destinado, que tal vez no encontraba adoptantes porque era yo quien debía adoptarlo. Cuando ella lanzo la frasesita, yo la tome de una porque después de tantas horas de hablar ya casi la esperaba y por supuesto no la deje pasar”.

La frase que ‘Andrea’ le dijo a Carol fue “me encantaría que tu pudieras adoptarlo”.

“Yo tome eso de inmediato y decidí poner las cosas en claro, porque no estaba dispuesta a ser estafada: Le dije que no podía cubrir la cuenta del hospital (si podía pero quería saber si ella estaba dispuesta a seguir a pesar de eso), que era ella quien debía traer al bebe a Chile (porque asumíamos las dos que iba a nacer en esa hospitalización) y que había un mar de cosas que había que averiguar si queríamos hacer esto (yo ya sabia algunas a grandes rasgos pero no sabia la dinámica de las adopciones fraudulentas). A ella no pareció importarle lo de la cuenta del hospital pues comenzó de inmediato a hacer planes para concretar la adopcion. Yo tuve que detenerla porque antes de nada debía hablar con mi marido y ver que tenia él que decir. Aun así estuvimos mucho raro hablando del tema. Cuando finalmente nos despedimos a las tres de la mañana yo le volví a preguntar si el nombre de la cuenta era su verdadero nombre. Ella volvió a mentir pero lo deje pasar porque ambas estábamos sobre excitadas por el tema y yo creía que llegado el momento de concretar ella me lo diría. Ademas estaba segura que al otro día Miguel me pararía en seco y todo quedaría en nada, por tanto me quede hasta casi las 5 de la mañana saboreando la idea antes que todo desapareciera”.

Muy por el contrario de lo que pensaba Carol, Miguel se mostró abierto a la posibilidad y la abrazo con naturalidad confiando en el criterio de su mujer. Puso como condiciones no dar dinero y que la Peruana debía venir a dejar al bebe a Chile por sus medios para asegurar que el tema no fuera una estafa, pero en lo demas el no tenia problemas.

“Él me dijo ‘mientras el bebe no sea robado y sea todo sea un acuerdo trasparente entre adultos, yo no tengo ningún problema. Confío en que tienes todos los antecedentes que respaldan que todo lo que ella dice es cierto’. Obviamente se me apretó la guata porque en ninguna parte le había dicho que la mina me estaba mintiendo en relación a su identidad. Me sentí muy mal porque lo estaba haciendo participe de un riesgo sin saber toda la información. Creo que seguí adelante porque en realidad sabia que nada de eso se daría de verdad, era todo como demasiado subreal”.

“Al otro día el medico que veía a Andrea reviso la eco doppler y le dijo que el niño ya no tenia el cordón enredado en el cuello por tanto el peligro había pasado, así que la darían de alta. Fue ahí cuando le pedí que me mandara los informes y la eco doppler y prometió hacerlo a penas llegara a su casa, porque lo único que quería era salir de ahí para ver a su hija. Los siguientes días pasamos planeando como lo haríamos, hablando de la vida y fantaseando. Miguel y yo empezamos a ver las cosas practicas de volver a tener un bebe en casa y me di cuenta que él, a pesar que no quería hacerlo, se estaba ilusionando mucho con el tema. Si realmente todo se daba era posible que tuviéramos un bebe en los brazos en cuestión de semanas. La segunda noche que pasamos hablando del tema la Peruana se sintió mal y se fue a la urgencia. Yo pensé que había tenido al bebe, pero cuando me hablo a la mañana siguiente me contó que los dolores eran contracciones provocadas por el bebe que se había dado vuelta y que ahora estaba acomodado de cabeza encajado en la pelvis, por tanto habían suspendido la cesaría programada y ahora esperarían parto normal. Yo sentí que era señal divina y que el bebe nos compraba tiempo tiempo para planear todo. Fue ahí cuando ‘Andrea’ me planteo la idea de venir a Chile a tener al bebe para que Miguel y yo pudiéramos estar en el parto. Por supuesto tanto él como yo prendimos de inmediato con la idea y nos abocamos a preparar todo para traer a la Peruana a tener al bebe acá. Si hasta nombre elegimos para él. Así de entregados a la ilusión estábamos”.

“Creo que fue en este punto donde ‘Andrea’ se confió y comenzó a mostrar detalles. Antes había sido muy cuidadosa con ser coherente en su historia, pero después de decirle el nombre que habíamos elegido para el niño comenzó a dejar ver pequeños detalles que hacían dudar de la historia que estaba contando, pequeñas incongruencias que podían pasar como detallitos, pero para mi que sabia que ya habia mentido en algo me hacían dudar. Cosas como que me mando documentos de los controles de su embarazo, todos con especial cuidado de no mostrar los datos personales, historias de como el celular le fallaba y no podía usar la cámara. El punto que me hizo empezar a querer comprobar todo fue cuando salio con la historia de que su prima le había prestado para pagar la hospitalización y que por un lio familiar ahora ella debía devolverle el dinero de inmediato, pidiéndome prestada la suma diciendo que después ella me lo devolvía. Fue aquí donde me puse a averiguar todo lo que pude y descubrí que ella se atendía gratis, que estuvo hospitalizada si, pero que la emergencia nunca fue atendida, que figuraba como conviviente del padre del bebe y fue ahí donde decidí parar. No quise saber mas. Cuando pensé en enfrentarla y decirle todo lo que sabia, ella me hablo diciendo que tenia fuertes dolores y al explicármelos me di cuenta que describían las contracciones de parto. Dijo que se iba a la urgencia y que no llevaba celular, así que estaría incomunicada. Asumí que de alguna forma se había dado cuenta que ya sabia todo y que el cuento terminaba ahí, que no sabría mas de ella”.

“Pero el cuento no termino ahí. Desde la cuenta de facebook con el nombre falso me hablo alguien que decía ser su prima Shirley (nombre real de Andrea) hablando de lo mal que su prima (Andrea) lo estaba pasando en la sala de parto. Fue una historia elaborada que si no hubiese sabido la verdad hubiese creído. Por supuesto comprobé que en realidad no estaba hospitalizada teniendo al bebe ni había sido internada. Aun así le seguí el cuento en busca de sacar informacion que me permitió comprobar que muchas de las cosas que dijo eran mentiras”.

“La supuesta prima dijo que ‘Andrea’ estaba en un doloroso trabajo de parto donde, traumada, solo quería que saliera el bebe. Al día siguiente me contó como el bebe ‘había nacido’ y como ‘Andrea’ no había querido ni mirarlo, ademas no había querido visitas y que le había dicho que no quería hablar con nadie. Después de eso hubo un par de días de silencio hasta que ‘Andrea’ me deja un mensaje tarde en la noche diciendo que salio del hospital, que se siente horrible y que no se siente capaz de traerme al bebe, con lo que cree que me esta traicionando. Yo releí varias veces el mensaje alabando la capacidad que tenia la Peruana para ponerse en el papel, porque de verdad era bastante creíble. Y cuando decidí contestarle, hable como quien aun cree el cuento”.

En esa respuesta Carol parte explicándole a ‘Andrea’ que es una depresion pos parto, como funciona en el cerebro y como puede hacer para superarla, ofreciendo ayuda con informacion sobre terapias alternativas. Después le pregunta cuando va a revelar que ella es Shirley, hablando como quien la perdona por esa omisión, cree en la historia de parto recién contada y que asume que aun pueden seguir con la adopción.

“La verdad es que la respuesta que le envíe es sincera: de verdad esperaba que respondiera con alguna justificación para todo, y lo esperaba porque aun tenia la esperanza que la relación de amistad que habíamos entablado fuese cierta. Yo realmente le regale las lucas por el solo hecho de ayudarla, de verdad que la creía mi amiga y era cierto que solo quise tenderle la mano. Y en eso me centre cuando la encare en aquella respuesta: El tema no era el bebe, era la traición a la amistad sincera que le había regalado. Y la razón por la que le hablaba como si quisiera seguir con el plan era porque quería darle la oportunidad de explicar todo y tal vez tratar de redimirse”.

Por supuesto la Peruana nunca contesto ese mensaje donde Carol le expuso que sabia todo.

“Creo que en su reducido sentido ella pensó que con bloquearme en su cuenta real bastaba para que yo no tuviera pruebas del engaño, pero lo que no sabe ella es que yo tenia mas recursos que solo buscar en Google. Lo supe todo, incluyendo que jamas se atendió por el parto cuando dijo haber tenido al bebe, no por lo menos hasta el momento en que decidí que no quería saber nada mas, así que guarde las pruebas bien guardadas y decidí dar vuelta la pagina”.

“Lo mas difícil de todo fue contarle a Miguel lo que había pasado. Fue mas triste de lo que pensé porque él no se enojo por la informacion que le oculte, de hecho me felicito por manejarlo tan bien, pero en su cara había la pena de la desilusión. Él realmente se había entusiasmado con la idea de tener a la guagua, de hecho lo imaginaba ya en sus brazos. Fue mas doloroso para él lo del bebe de lo que fue para mi”.

Pero Carol aprovecho el camino recorrido para entender por que paso y sacar una lección de esto:

“Después de que todo paso me pase hartos rollos pensando en porque lo hizo, pero hoy me da lo mismo. Si bien es cierto igual hay un vacío por la ilusión de la guagua que no fue, no hay dolor con eso, lo que me duele es que perdí la amistad que creí haber entablado, eso lo echo de menos, hablar con ella, esa empatía que se suponía compartíamos. La traición a eso es lo que duele. Todo lo demás no, no solo porque yo sabia a lo que iba y a lo que me exponía, lo hice con conocimiento de causa por tanto no soy ninguna victima, lo que me duele es que lo hice por cariño a una amiga y esa amiga me mintió aprovechándose de mis sentimientos, probablemente sin siquiera compartirlos eso en lo absoluto. Lo mas seguro es que todo fuese fingido. Eso es lo que duele. En lo demás estoy tranquila porque actué a conciencia y de buena fe, ademas entiendo que me paso porque el universo me tenia que enseñar a ser menos soberbia y mas empática. Ahora entiendo porque las mujeres de estos foros y grupos cae una y otra vez en las estafas, no solo es por la ilusión del bebe, también porque las mujeres que engañan son realmente envolventes”.

Carol nunca mas volvió a saber de “Andrea”. Hoy en día sigue esperando a que la llamen de la Fadop anunciando que su nuevo hijo la espera. Esta tranquila y con Miguel ya están recuperados de la ilusión que no se dio. Hoy esperan tranquilos porque saben que ahora si están en el camino correcto.