II Parte: ¿Quiénes se llevan la peor parte?

Colás González-Pola Gutiérrez / @colasgonzapg

Madrid – Actualizado a 20/04/2018


En una entrada anterior hablábamos de la brecha digital. De qué es y por qué existe. Vamos a dar ahora un paso diferente. Vamos a salir a la calle -figurativamente- para entender quiénes y cómo son las personas a las qué mas afecta la brecha digital, es decir, las personas que mayores problemas tienen con las nuevas tecnologías.

‹‹Mujer mayor de 64 años, de nacionalidad española, que vive en un municipio pequeño, sin estudios, jubilada o dedicada a labores del hogar y con ingresos por debajo de los 900 euros››. Así es cómo describe, como si las fotografiase, la ávida socióloga española Belén Barreiro a las personas con mayores dificultades, a las que afecta la brecha digital, las que se ven excluidas de avances tecnológicos de los que, por ejemplo, nosotros, disfrutamos cotidianamente casi sin darnos cuenta.

Hay pocas sorpresas. Mujer mayor que reside en lugares con escasas infraestructuras, baja formación y escasos recursos económicos.

Si jugamos a ser nosotros mismos investigadores, los datos de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, relaizada por el Instituto Nacional de Estadística en 2017 también nos son útiles para conocer las relaciones (¿de amor? ¿de odio? ¿un poco de ambas?) que existen entre los españoles y la tecnología.

(Casi) todos tenemos televisión y teléfono móvil. Muchos tenemos, en nuestras casas, ordenadores de cualquier clase (casi 8 de cada 10) y la mitad tenemos una tablet. Pero hay otra mitad que no la tiene. Lo que cada vez vemos más como una reliquia son los DVDs, los mp3 y los mp4 ¿Sorpresa?

Continuemos. Entre los 10 y los 45 años, los españoles no podemos vivir sin Internet, por decirlo en plata: el 90% o más somo usuarios regulares. Algunos menos hay entre los 55 y los 64 años, y llegamos al extremo opuesto desde esta edad a los 74 años. Solo la mitad de nuestros abuelos con esas edades (y ya parece bastante) utilizan Internet.

Podríamos seguir con datos. Pero como ya hemos dado bastantes, solo voy a destacar, para terminar, que cada vez (especialmente los más jóvenes, y no solo me refiero con ello a adolescentes y universitarios) compramos más por Internet, y utilizamos más servicios de economía colaborativa.

Creo que sobre las redes sociales, no hace falta ni dar pistas.