Internet, la web 2.0 y su impacto sociocomunicacional ¿Por qué el padre de la web, Tim Berners-Lee, dice que hay que repararla?

Tim Berners-Lee, creador del Worl Wide Web, manifiesta su preocupación acerca de la dinámica actual del internet, a partir de una serie de “amenazas” que él considera fundamentales a la hora de hablar de estabilidad, seguridad y resguardo de nuestros datos en internet.

 

De esta manera,  Berners-Lee, describe, por ejemplo, la creciente circulación de las Fake News y su evidente impacto (principalmente negativo) en la sociedad. Éstas son consideradas como la forma en que se expresan las actuales (y explosivas) propagandas políticas y a su vez, como un resultado de la desinformación o exceso de esta. Sería en las Fake News donde operaría un poder político de mayor escala y que, aprovechando estas fisuras del internet, haría uso del gran volumen de contenido circulando por la web para incidir directamente en las carreras políticas, en las percepciones sobre ciertos temas e incluso en la toma de decisiones de las personas.

 

Sin embargo, existe otro punto que funciona como amenaza en el gran mundo de internet. Y es que el debate sobre quién, cómo, cuándo y dónde se manejan nuestros datos está cada vez más abierto y presente. No solo nos referimos a datos personales, como tu nombre en Facebook o tu dirección particular al comprar por E-bay o Amazon; esta inflexión involucra también a datos obtenidos de manera deductiva y a partir de nuestra actividad en internet. De esta manera, a través de likes en redes sociales, las playlists guardadas en nuestro reproductor de música vía streaming y muchas otras actividades, nos vamos dejando al “descubierto” ante quienes controlan internet.

 

 

Para garantizar, en palabras de Tim Berners-Lee, que “la web sea un espacio libre, abierto y creativo para todos”, el creador de la WWW propone tres ejes importantes: ocuparse de acortar (y en lo posible cerrar) la brecha digital, garantizar que la web funcione en beneficio de la población y finalmente, hacer válidas más opiniones y voces sobre el futuro de la web.

 

En efecto, una de las contradicciones más grandes que hoy genera internet, es el hecho de haber sido creado bajo la óptica de un espacio libre y para todos y sin embargo, generar una brecha tan violenta entre quienes tienen y no acceso a la web. Evidentemente, en el mundo hiperconectado en el que vivimos, se hace casi impensable vivir sin conexión a internet. Tanto así, que quienes no tienen acceso a ella, son países o sujetos olvidados; versus quienes la utilizan, se evidencia un sesgo gigantesco.

 

Además, existen miles de empresas que sustentan su dinámica dentro de la web a través de un bien económico propio, en desmedro de un bien social a gran escala. Esta dinámica de “economía digital”, a su vez, excluye a miles de otras personas que no están conectadas y que sufren los efectos de la brecha digital anteriormente nombrados. Según Berners-Lee, son estas voces las que deben incorporarse al debate actual sobre el uso y democratización de la web y que para eso “(…) será necesario pensar en cómo podemos alinear los incentivos del sector tecnológico con los de los usuarios y la sociedad en general, consultando a una muestra representativa y diversa de la sociedad en el proceso”.

 

Ahora bien, la llegada de la web 2.0 trajo consigo una serie de “mejoras” que funcionan a modo de esperanza sobre el futuro del internet. Y es que esta nueva manera de pensar y ejecutar en la web supone una relación más horizontal para con los usuarios. Estos ya no son considerados solo consumidores de contenidos circulantes y errantes en un lugar complejo como la web, sino que propone a los sujetos como productores de este contenido.

 

La llegada de la web 2.0 supuso un giro en su flujo de consumo/producción, pero también produjo un impacto social a gran escala, generando nuevas comunidades sustentadas sobre la base de la colaboración y la utilización de códigos abiertos que facilitarían el trabajo programador.

 

A 29 años de la aparición de la web se hace complicado establecer líneas claras acerca de cómo es el real funcionamiento de todo. Los límites parecen difusos, frágiles complejos de establecer. Sin embargo, Berners-Lee tiene algo claro, y es que el internet debe estar –y así fue concebido desde siempre- al servicio de las personas y estas deben poder sacar provecho al poder que supone tener un acceso efectivo a la web.

 

Mientras la brecha digital siga existiendo, las voces de quienes no tienen ningún tipo de acceso sigan excluidas de la discusión y se sigan estableciendo grandes empresas que solo buscan rédito económico sobre la base del uso de la web, Tim Berners-Lee seguirá diciendo que la web se encuentra bajo amenaza.