Internet vende… Pero ¿quién está comprando?

El primer capítulo de Evgeny Morosov, da cuenta de un cartucho cebado que ocurrió en Irán en 2009. Un régimen autoritario se vio confrontado por su población, y obtuvo la atención de las democracias occidentales gracias a su proyección en Internet, sin embargo, tal atención magnificó, sacó de proporción, exageró y creó mitos en torno a un movimiento que no tenía intenciones tan ambiciosas como los medios en occidente querían proyectar discursivamente.

El gobierno iraní tomó cartas en el asunto, y sin importar si los rumores respecto al volumen de las movilizaciones, sus intenciones y sus vínculos con Estados Unidos eran ciertos o falsos, respondió de forma represiva contra las figuras más visibles de las movilizaciones, y empleó la misma herramienta que le dio proyección internacional a las protestas, para perseguir y castigar a cualquiera que tuviera cualquier tipo de intención subversiva.

La reflexión que nos brinda este capítulo, es que las consecuencias de la implementación de políticas públicas en Internet, así como el uso político de la tecnología, pueden producir consecuencias adversas si aquellos que toman decisiones están poco informados o no toman en cuenta el contexto específico de cada sociedad. El problema es complejo, ya que se juegan muchas posibilidades, tanto contraproducentes como benéficas.

No obstante, lo que queda claro es que mirar al Internet como herramienta de emancipación con posibilidades de empoderar a las personas para su propia liberación, es una visión algo miope y reduccionista que pretende ver virtudes de lo social, en un dispositivo tecnológico. Si tales atributos fueran ciertos, sería factible liberarse a puros tuitazos sin necesidad de ejércitos o cualquier otro tipo de intervención.

Es necesario desmitificar al Internet en ese sentido, y entender que su uso es tan complejo como la diversidad de personas que lo emplean con una inimaginable cantidad de objetivos distintos. Pero por sí mismo, Internet es una herramienta sin agarraderas (una inerte barra de carbón), sin cualidades determinadas en un sentido específico, y su empleo es un volado al aire que depende más de los usuarios y su contexto, que de las propiedades específicas de la técnica.

Por lo pronto, haremos una pausa en la lectura de Morosov para que tengan tiempo de escribir su primer ensayo con calma. Recuerden que la calificación de su trabajo es estricta: faltas de ortografía, citas no justificadas, errores de redacción, plagios detectados, juicios de valor sin sustento, y todo lo que hemos hablado en clase será tomado en cuenta para su calificación. No se aceptan entregas extemporáneas ni por otros medios. Tengo confianza en que cuentan con las herramientas necesarias para hacer un buen trabajo, sólo necesitan poner algo de tiempo y empeño. Suerte con sus redacciones, y nos vemos el jueves (o como diría Johnny Gomez en el extinto Celebrity Deathmatch: “good fight, good night!”).