Más telepatía

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De un tiempo a esta parte mantengo cierta obsesión por seguirle la pista a aquell@s personas que mantienen un criterio limpio, y válido, a pesar del ruido. En ese rastreo me he topado con Jorge de Los Santos, un artista y filósofo, que utiliza muy bien la palabra RUIDO.

Palabra que cojo prestada de una de sus reflexiones que, todo hay que decirlo, me han dejado bastante flasheada. Escribo justo ahora tras escuchar como hablaba sobre ese ”soniquete” de fondo que nos va atrofiando a todos. Un contínuo no parar que va reduciendo nuestra capacidad para opinar, reflexionar y, al mismo tiempo, nos consigue aislar de los demás. Nos habla de la sobreexposición informativa, las redes, el móvil y la dependencia tecnológica.

De hecho si estás leyendo esto es porque me sigues en facebook, o has entrado en mi blog. Es más, si estás leyendo esto es porque yo he generado este contenido y lo he lanzado a la red. Y aquí estamos los dos, formando parte de todo este ruido. Mejor decirlo en alto para no caer en hipocresías. Seamos los primeros en ponernos ante los cañones.

De los Santos es un tipo que tiene la capacidad de cogerte de los hombros con las dos manos, mirarte a los ojos, y decirte ”nos están convirtiendo en mercancía, estamos haciendo publicidad con nuestras propias vidas’. Y lo hace, además, sin estar a tu lado. Tan solo tienes que escucharlo dando alguna conferencia o entrevista. Yo lo descubrí viendo el programa de Televisión Española ”Para Todos la 2” en el que colabora con una sección que han llamado, muy acertadamente, ”En qué mundo vivimos”.

Y, ojo, que no me quiero poner apocalíptica, pero este señor lleva bastante razón en casi todo lo que dice. A mí hoy, por ejemplo, me ha sacudido (y bien) al afirmar algo que hay que leer despacio, y dos veces, para llegar hasta allí: ”Todos tenemos un problema social INVOLUNTARIO; nos estamos desconectando de los demás”. Y claro, ante esta afirmación ¿qué haces? Pues nos toca asistir, sentados en primera fila, a la caída del velo, la del telón rojo del teatro y, además, y por si quedaran dudas, al que descubre el truco de magia definitivo.

Es difícil creer que el mundo NO está a nuestro servicio y que, de un tiempo a esta parte, hemos empezado a creer que sí, que lo está para nosotros. Una creencia patrocinada por esos contínuos sonidos del móvil. Pero esto es solo un meneo de ideas, según de Los Santos, el problema viene después: ”Detrás viene la soledad egocéntrica. Y es una pérdida porque, cuando somos capaces de estar en silencio, justo es en ese espacio, es donde se generan las cosas buenas que, como personas individuales, aportamos al conjunto, pero claro… ya no nos interesa el conjunto, ya no nos interesan los demás”.

Tachán, Tachán. No sé ustedes pero a uno le dan ganas de echar el freno de mano y subir a la montaña más alta que encuentre, literalmente.

Hace más de 20 años Coline Serrau dirigió una comedia francesa llamada ‘‘La Belle VerteEl Planeta Libre. En la película nos presenta a los habitantes de un planeta, más pequeño que La Tierra, donde sus pobladores son capaces de comunicarse telepáticamente, duermen en la naturaleza y se alimentan de ella, además viven en comunidad. Un día deciden mandar a uno de ellos a conocer el planeta Tierra y se encuentran con que los alimentos y el agua en las ciudades están contaminados. Para alimentarse ellos se nutren de la energía de los bebés porque la encuentran pura y limpia (ojo al dato, que de los adultos ni se les ocurre nutrirse) Durante la película deciden ir ”desconectando” a las personas y, al hacerlo, consiguen que de manera espontánea la gente se libere. Algunos bailan, otros cantan, o dicen cosas amables, cuando no se ríen a carcajadas o agradecen haber sido devueltos a la vida.

Coline Serrau lo anunció hace más de 20 años con su Planeta Libre y hoy nos lo recuerda Jorge de Los Santos.

¡¡Cuidado con el ruido!