Política Tweet

La ambivalencia y la ambigüedad de las redes sociales alcanzan esferas políticas y del poder, desde la famosa primavera árabe hasta el ejercicio político regular.

La diplomacia poco a poco va migrando hacia las redes, parte de las declaración y debates se trasladan a las redes, con una increíble ventaja: que una declaración por medios tradicionales depende de la interpretación de comunicadores (recuerdan la tan socorrida afirmación de declaraciones sacadas de contexto) mientras que las declaraciones en las redes son textuales en lugar a apreciaciones de terceros, cuando más al análisis y difusión universal.

Trump, se ha subido decididamente a esta ola, vulgarizando sus declaraciones (en el sentido digital del término) lo que le ha permitido tomar el control de sus afirmaciones, eludiendo las apreciaciones editoriales subjetivas o incluso controversiales a sus declaraciones.

Utiliza las redes para esquivar lo que él considera como acciones adversas de los medios, calificadas como noticias falsas o falseadas.

Así, Trump juega el juego de las redes contra los medios tradicionales protegiéndose de tergiversaciones que le pudieran afectar, o bien aclaraciones univocas que quedan bajo su control (para bien y para mal)

Trump ha venido aprendiendo a hacerlo en esos contextos y a hacer política con su avatar de presidente tuitero, ahí declara, amenaza y revira; ese Trump de gesto adusto, viejo y torpes dedos lleva su política por los servidores de las redes sociales, como si no confiara ni en su sombra análoga sino en su pura imagen digital.

Aunque cada vez más gente lo está tomando a broma, como si sus estrategias muestren su incapacidad practica de llevarlas a cabo, dígase muro o dígase reforma fiscal, o verdadero despegue de la industrial interna.

 

Su avatar está deviniendo en un vociferante pero poco avezado personaje, que da más palos y genera diatribas que verdadera política.

Confuso, oportunista, mezcla a placer aspectos comiciales con económicos, política pura y sociales; como su reciente nueva amenaza de tirar el mal traído TLCNA (NAFTA) si México no detiene el flujo migratorio (como si estuviera espantado por la caravana del viacrucis migrante) y de drogas: peras con manzanas en una misma canasta de tuits para agitar (de nuevo) las aguas de la negociación y buscar objetivos contradictorios.

 

 

LA CAMINERA

No se sabe si sus recientes declaraciones deriven en un nuevo capítulo del tratado, si se abre la discusión a migración ilegal internacional y el tráfico ilegal (drogas, armas…)

Las expectativas apuntan a terminar la renegociación antes de las elecciones mexicanas.

Lo que está a la vista es su desesperación al no encontrar cómo financiar su muro (no de FB sino del Bravo) tocando esferas militares; veamos si ese sector se doblega al ejecutivo y de qué tamaño sería su recompensa. Urge para su campaña de reelección.