Por qué la vulneración de datos no es suficiente para que dejemos de confiar

El Gurú de internet, padre del World Wide Web, Tim Berners-Lee, alerta sobre la amenaza que cae sobre la plataforma que hace años quiso, y logró revolucionariamente, mejorar. Se trata de internet, el aparato, ente o mundo mágico para quienes no saben cómo funciona pero gozan de sus regalías,que tras 29 años de su creación y a pesar de que aún no se termina de definir ya carga con una peligrosa amenaza.

Hace apenas un mes nuestro personaje entregó fuertes afirmaciones que justifican esta alerta. “Es más probable estar desconectado si se es mujer, pobre, habitante de un área rural, de un país de bajos ingresos, o cualquier combinación de los anteriores”, escribió Berners-Lee para el medio español El País.

En este sentido y si el mapa de internet sigue tal y como está no sólo se aplastarían las iniciativas innovadoras por parte de los grandes monopolios, sino que la accesibilidad de la mitad del mundo que está sin conexión a internet en este momento la tendría sólo en 2042. Esto significa que el mágico proceso se saltaría a toda una generación.

La otra mitad, las generaciones que ya accedemos cada vez más jóvenes, tendríamos un servicio abarrotado de Fake News, sobre exposición y vulneración de datos.

El último concepto ha resonado en nuestros oídos los últimos meses y en especial los últimos días con la formalización del juicio de Facebook y el escándalo con Cambridge Analytics.

¿El colmo? Al parecer no

Lo de Cambridge Analytics parece el colmo, pero es un vicio del que internet se ha apropiado. Partiendo por el monopolio mundial de Google, una red con un poder impensado que es dueña de Orkut, red social muy utilizada en Brasil e India, Google Voice, competidor directo de Skype, Google Books, el impensado hace 15 años, Google Maps y cómo este enseña el mundo a el mundo.

La misma empresa que entrega un servicio mejorado y online de los documentos de Office a través de Googledocs, y que desarrolló el sistema utilizado en el celular desde el que la mayoría debe estar leyendo esto, el popular Android, operado con base en operador Linux.

Y la misma en 2003 compró Blogger, que junto a Gmail son la maximización de la lógica en la que el usuario es lo más importante. Por un lado, aunque una sola persona se creara una cuenta de Gmail, ésta podría interactuar con todas las otras cuentas de e-mail de otros servidores, como certeramente analiza Vaidhtanathan, director del Centro de Medios y Ciudadanía de la Universidad de Virginia, que en 2010 lanzaba “La Googlización de Todo”. En el texto, además de ponderar a Google como el cristal a través del cual vemos al mundo, se le caracteriza como un “creador de perfiles de consumidores”.

Así es como Google sabe todo sobre nosotros, y claramente esa empresa sabe de nosotros mucho más de lo que nosotros, los usuarios (o sus productos) sabemos de ella. Google sabe desde el teléfono, los datos que ingresamos en el correo, nuestros intereses a través de los términos de búsqueda y los zapatos que queremos comprar, pero parece no molestarnos.

De esta forma es increíble que tan sólo algunas celebridades llamaran a no usar Facebook, su uso no se caerá a no ser que se censure con alguna ley estatal (que realmente tampoco pasará). Y esto es porque la pasividad de los usuarios en esta esfera parecen estar acostumbrados y no ven otra forma para navegar por internet.

Un lugar seguro

A pesar de que Google mantiene un lugar agradable para navegar por internet, sin pornografía, imágenes fuertes o publicidad incisiva, esto no siempre ha dado resultados. Esta semana, y en realidad en distintas ocasiones anteriores, la querida adquisición de Google en 2007, Youtube, tuvo un tropiezo y casi caída al no filtrar anuncios de páginas con contenido sexual. La gracia de el nuevo error es que sucedió en canales populares, como los “youtubers” Pewdiepie, con más de 60 millones de seguidores, y Markiplier, con más de 20 millones.

Esta seguridad fácil de romper visualmente es sólo una pincelada de lo vulnerable que es la interfaz. Tenemos un mundo lleno de pequeños y gigantes errores que juegan con la información de cada uno y lo que podemos o no ver.

Google mejor que Estado

Para el ingeniero Berners-Lee, hay que trabajar en la accesibilidad, por ejemplo, fomentando las iniciativas de Wifi Público, como la del Estado de Kerala, en India, tras de la decisión de Naciones Unidas de consolidar el acceso a internet como un Derecho Humano. La crítica apunta a que la web es gratuita, pero el Wifi, fundamental para acceder a ella, no. Aquí es donde la petición del Todopoderoso Berners-Lee inquieta a los Estados. ¿Por qué? ¿Que exista una brecha de internet es culpa de los Estados?

Más directa que indirectamente, sí. El fallo e ineficiencia en la creación de las infraestructuras que hacen posible la conectividad depende de las políticas públicas que un país emplee para ello. Además de la carretera que es la infraestructura física para la circulación, la información y distintos usos de internet son cortados a la ciudadanía por diversos Estados o desde un Estado a otro, como es el caso de Cuba que recibe una pobre señal desde su país amigo a más de dos mil kilómetros de distancia, Venezuela. Situación mejorable por voluntades políticas, si Estados Unidos facilitara un cable.

En esta línea, y volviendo a la labor de los Estados en la accesibilidad, cobra sentido el concepto de fracaso público de  Vaidhtanathan, que en países como el nuestro sólo profundiza el neoliberalismo y el dejarle labores estatales a los sectores privados y su necesidad de ganancia. Así el Estado se libra, y así la web supera a cualquier nación entregando un Derecho Humano.

Este sistema al parecer funciona, pero las responsabilidades recaen en una empresa que cada vez tiene más poder, como la ya mencionada Google, que en forma barata viene a “favorecer” a la población y quitar de presiones al mundo político.

Y no es el único en llegar a esta conclusión. Según Guy Pessach, en Networked Memory Institutions, el surgimiento de las tecnologías de redes de comunicación está desembocando en un proceso de privatización amplio de las instituciones de memoria mediante el cual bienes provistos previamente por el gobierno y otras instituciones sin fines de lucro están cambiando a un modelo orientado a relaciones de mercado.

La solución existe

Para un descontextualizado Castells que ponenció cuando inauguraba el doctorado de sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento, en Barcelona, hemos pasado a una economía en la que la expectativa de generación de ingresos por medio de una empresa es “reemplazada por la expectativa de generación de nuevo valor en el mercado financiero”. Para el sociólogo esta situación es criticable y depende directamente de la capacidad de relación con ese cálculo de las empresas de Internet.

No es raro, entonces que este modo de trabajo sea fuente de inspiración de empresas que funcionan fuera de internet que hoy toman este modelo y aplican.

La modalidad, como es costumbre, impensada anteriormente, refuerza la preocupación de Berners-Lee sobre lo viciada que está la web y los cambios que hay que realizar en ella.

En este sentido, Berners-Lee se pone dos objetivos a cumplir, el primero trata sobre romper el esquema de negocios a base de publicidad, que es el bastión de la industria por ser el predilecto modelo de éxito. Para Tim se pueden hacer dinero de otras formas.

El otro objetivo es derrumbar el mito de que ya es demasiado tarde para cambiar el internet que conocemos hoy. Afirmación certera, ya que cinco años de que se creara Google nada funcionaba como esta sui géneris.

Todo parece apuntar que para que internet funcione en beneficio de las personas, no tenga una brecha digital y habría que refundarlo. Y a quién se le ocurriría esto sino a su propio creador, que dio nacimiento a la Fundación Web y desde ahí quiere trabajar estos llamados sencillamente como “bugs”.

Ciertamente el tema es apasionante, pero también sabemos que desde lo cierto nuestros datos siguen siendo vulnerados, y a pesar de que se nos han entregado pruebas, la nueva economía que generó internet, el cambio en el estilo de nuestras vidas, en la masificación de conocimiento en nuestro mundo, parecen ser mayores a los temores que “un par” de noticias puedan generar.

El problema es que ese par de noticias ha llegado esta vez a tribunales, y ya no se trata de dos personas sentadas en Sillicon Valley que quieren hacer un poco de dinero vendiendo publicidad de una manera virtual. Ahora se trata de Facebook y nuestros datos, que pasaron de ser una post verdad o un mito, a posiblemente voltear las elecciones de la mayor potencia mundial.