¿Qué se puede decir?

¿Qué se puede decir?

La democracia de mi burbuja de contactos de Instagram inclinó la balanza para generar ésta publicación. Y como el escriba también está dentro de la sociedad que de alguna manera lo moldea y lo forma conceptualmente y simbólicamente; obedezco el mandato popular, ahí les va.

No es el primero, por eso pica un poco más. Es apenas el segundo que publico -problabemente el último también- y se trata quizás de un intento de no querer sintonizar con naturalidad del todo éstas cosas. No llega a molestar ni a doler, porque se desconoce el autor de las obras ofensivas. Lo que les puedo decir es lo que haría con la persona indicada: le preguntaría ¿Sos feliz? ¿Qué te anda pasando en la vida? ¿Amas a alguien que te ame? ¿Tenés momentos de dicha y plenitud? ¿Necesitas ayuda?

Mi esfuerzo cognitivo se nubla un poco. Entiendo que hay gente que consume violencia en el desayuno, en el almuerzo, la merienda y la cena, por lo tanto también actúa bajo ese impulso violento, expresado en las más diversas manifestaciones posibles. También logro dar fe de que las personas que tratan de ser una expresión genuina y auténticas de sí mismas, serán siempre más agredidas y discutidas que aquellas que buscan la conformidad del promedio, es un costo que se tiene al decir lo que uno piensa cada vez que puede y lo mismo en ser coherente en todo lo posible. Esas son las nubes, no se dónde estará el sol que empuje todo y aclare el firmamento.

Por lo pronto, y debido al anonimato de la obra, opto por hacer lo que esa persona no se anima a hacer. Publicarlo con nombre y apellido, soy ésta persona, recibo insultos y elogios, bonanzas y dificultades. Pero antes que todo, amo y soy amado, tengo muchos momentos felices. Me gusta sentir la curiosidad de vivir en este mundo, explorando la mente y su andar, por mareado que sea.

¿Qué se puede decir?

¿Qué se puede decir?

La democracia de mi burbuja de contactos de Instagram inclinó la balanza para generar ésta publicación. Y como el escriba también está dentro de la sociedad que de alguna manera lo moldea y lo forma conceptualmente y simbólicamente; obedezco el mandato popular, ahí les va.

No es el primero, por eso pica un poco más. Es apenas el segundo que publico -problabemente el último también- y se trata quizás de un intento de no querer sintonizar con naturalidad del todo éstas cosas. No llega a molestar ni a doler, porque se desconoce el autor de las obras ofensivas. Lo que les puedo decir es lo que haría con la persona indicada: le preguntaría ¿Sos feliz? ¿Qué te anda pasando en la vida? ¿Amas a alguien que te ame? ¿Tenés momentos de dicha y plenitud? ¿Necesitas ayuda?

Mi esfuerzo cognitivo se nubla un poco. Entiendo que hay gente que consume violencia en el desayuno, en el almuerzo, la merienda y la cena, por lo tanto también actúa bajo ese impulso violento, expresado en las más diversas manifestaciones posibles. También logro dar fe de que las personas que tratan de ser una expresión genuina y auténticas de sí mismas, serán siempre más agredidas y discutidas que aquellas que buscan la conformidad del promedio, es un costo que se tiene al decir lo que uno piensa cada vez que puede y lo mismo en ser coherente en todo lo posible. Esas son las nubes, no se dónde estará el sol que empuje todo y aclare el firmamento.

Por lo pronto, y debido al anonimato de la obra, opto por hacer lo que esa persona no se anima a hacer. Publicarlo con nombre y apellido, soy ésta persona, recibo insultos y elogios, bonanzas y dificultades. Pero antes que todo, amo y soy amado, tengo muchos momentos felices. Me gusta sentir la curiosidad de vivir en este mundo, explorando la mente y su andar, por mareado que sea.