Redes sociales y nuevas tecnologías. Cartas al director. Diario La Verdad 17/04/2018.

Redes sociales 20180417

“Redes sociales y nuevas tecnologías”

Pues, oye, fíjate tú por dónde, me da la impresión que, al paso que vamos- al menos en Zeneta-,  terminaremos comunicándonos como los indios (ya sabéis, hoguera que te crió y-hale- a dar por saco con la mantita dichosa por aquello de emular a los Apaches, los Sioux etc, etc). O eso o recurrimos al archiconocido “silbo de La Gomera” o a la Txalaparta allá en el País Vasco ¡Más o menos!

Por un lado aún hay gente a la que se le llena la boca de improperios- jurando en arameo- blandiendo el puto teléfono y echando espuma por la boca cuando no hay manera de conectarse a Internet, ni forma humana de mantener una conversación telefónica sin saber si es problema de cobertura o si el que está al otro lado de la línea es tartamudo o gilipollas. (quede claro que soy tartamudo de nacimiento. Gilipollas creo que no; al menos no del todo.) ¡Directamente no funciona absolutamente nada! O cuando “se les cae el sistema informático” en la Caja Rural o en el Banco Sabadell. O no funciona “el chisme para pagar con tarjeta” en el supermercado del pueblo; o no puedes pedir cita en el médico; o cuando con  las recetas estas nuevas, tan informatizadas ellas…, tampoco, y el “abuelete” de turno tiene que irse allá donde amargan los pepinos en busca del medicamento que casualmente se le acabó ayer por la noche ¿Seguimos?

Por otro lado muchos de esos mismos vecinos siguen proclamando a los cuatro vientos aquello de ‘no queremos antena’ ¡Pues muy bien! No nos engañemos: tenemos lo que nos merecemos ‘ni más ni menos’. En primer lugar no está probado científicamente que las tales antenas creen enfermedades neurológicas irreparables (total ya tenemos las neuronas lo suficientemente alteradas. Antenas de este tipo las hay a millares en todos lados y no pasa nada, creo); ¡y no lo digo solo yo, lo corroboran unos cuantos Ingenieros y eruditos de la materia! En segundo lugar, una cosa es colocarla en la plaza del pueblo donde estéticamente resultaría anacrónico al tiempo que molesto y otra muy distinta buscarle un emplazamiento ‘donde no perjudique a nadie y beneficie a todos’, que es de lo que se trata. Porque mira que hay espacio a las afueras del pueblo ¡eh! En cualquier caso, la polémica está servida de antemano: “si allí…, se queja fulanito”; “si allá…, protesta la “Asociación por la Defensa del Escarabajo Pelotero”; cuando no es “perico es manolico” y-al final- entre todos la mataron y ella sola se murió ¡Nos quedamos sin antena como yo me quedé sin abuela!

Vamos a dejarnos ya de tonterías y a darnos cuenta que estamos en el siglo XXI. Lanzado queda el guante a quien corresponda. Facilitemos la colocación de la dichosa antena de una maldita vez porque de lo contrario ya me contarás para qué estamos pagando a las compañías telefónicas un servicio del cual no disponemos. Lo dicho: WhatsApp, Facebook, Instagram… ¿cómo?¿con o sin antena?  No hay más preguntas.