«Smartphone, smartuser» 02: ¿Por qué mi Wi-fi va tan mal?

Es un clásico. Pisito nuevo, ponemos Internet, todo son risas e ilusiones hasta que… la Wi-Fi va fatal. Se corta, la intensidad de la señal es muy baja y todo tarda muchísimo en cargar.

Si aún después de depurar todas las posibles opciones, de perder mañanas enteras con operadores de telefonía que están a varios miles de kilómetros de distancia y que no parecen solucionar nada, o incluso de llevar el teléfono o la tableta al servicio técnico oficial para ver si el fallo está en el aparato y recibirlo de vuelta sin haber encontrado fallo, sigue sin haber solución, igual te interesa seguir leyendo esta entrada.

Una señal Wi-Fi es una señal inalámbrica que se transmite en forma de onda electromagnética. Tranquilo, no vamos a volver a las clases de física del instituto, sólo necesitas saber que, como tal, esta señal se mueve en un espacio concreto del espectro posible y que responde a la frecuencia de 2.4 GHz. Para simplificar, imagina un bloque de pisos, y cada piso tiene varias puertas; pues bien, tu Wi-Fi vive en el segundo cuarta. Hasta ahí, bien.

El problema está cuando pensamos en tu propio hogar. Si vives en una ciudad medianamente grande, más incluso si vives en una gran ciudad, lo más seguro es que vivas rodeado de gente. Gente que, naturalmente, también quiere tuitear su correspondiente movida con #almaia. Bloques de pisos de varias decenas de plantas o incluso urbanizaciones adosadas y bien pegaditas, digamos que es prácticamente seguro que tu Wi-Fi conviva junto a “La_Wifi_de_CarlosyAna” y muchas otras con nombres de operadores y una bonita amalgama de números y letras. Todas estas señales de Wi-Fi intentan vivir en ese “segundo cuarta” en el que están destinadas a vivir. Y el problema está en que repartir el espacio en una casa no siempre es sencillo.

Dentro de la propia frecuencia 2.4 GHz, esta se divide en canales. Catorce canales, en concreto. Es la forma que tiene de organizar el espacio. Desgraciadamente, la mayoría de los routers que facilitan los operadores de Internet suelen moverse por los mismos canales. Esto ocasiona, por tanto, que tu señal Wi-Fi tenga que convivir en un mismo canal con otras varias decenas de ellas, generando un lógico batiburrillo de interferencias que deteriora mucho la calidad de la señal. Para seguir con el símil, esto sería como tener un piso con catorce habitaciones y meter a una familia de veinte personas en sólo tres o cuatro de ellas.

Pero como aquí estamos para aportar soluciones, vamos al lío. Existe una maravillosa app llamada Wifi Analyzer (sólo para Android, aunque en iOS existen otras alternativas que seguro que son capaces de hacer una función similar) que, una vez instalada y con acceso a nuestra red, nos indica de forma clara y gráfica cuántas señales Wi-Fi conviven con la nuestra y qué canales ocupan.

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De la misma manera también nos permite saber qué canales están libres y cuáles deberíamos ocupar para obtener un mejor rendimiento. Sólo hay que pulsar en el icono del “ojo”, seleccionar “Puntuación de canales”, y la propia app te dirá qué canales son los más recomendados en tu caso.

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Llegados a este punto, la cuestión sería entrar en la configuración de tu router y cambiar el canal. Esto ya depende de tu router y de tu operador, pero si haces una llamada al correspondiente Servicio de Atención al Cliente no tendrán problema en indicarte cómo acceder a la configuración de dicho dispositivo.

Aparte del tema de los canales, la app añade otras funciones útiles, como por ejemplo la de analizar el nivel de intensidad que llega en cada espacio diferente, para elegir así el mejor lugar donde colocar tu router. Sin duda, merece la pena echarle un ojo y explorar todas las opciones que permite.